Trump mejora y el Papa se viste de rojo

El contagio y la hospitalización del presidente de los Estado Unidos, Donald Trump, tras declararse que había dado positivo en el test del coronavirus se ha convertido en la primera noticia internacional del pasado fin de semana. Y por supuesto en USA porque estos hechos han interrumpido la campaña electoral de las elecciones presidenciales que los EE.UU. van a celebrar el 3 de noviembre.

El ‘emperador’, de la primera potencia del mundo, hoy presa del Covid-19 y de la crisis de su economía, está enfermo aunque los últimos informes de los médicos que lo cuidan hablan de sensible mejoría, e incluso se ha publicado en algunos medios americanos que Trump podría ser dado de alta el lunes.

En la vieja capital del antiguo imperio romano, también saltó ayer otra noticia impactaste al publicarse la última Encíclica del Papa Francisco titulada ‘Hermanos Todos’. En ella el Pontífice lanza un duro alegato en contra del neoliberalismo, los mercados y la propiedad privada, al tiempo que critica la globalización y los nuevos poderes tecnológicos, así como los ‘populismos’ y el renacer de los ‘nacionalismos’.

Lo que sin duda constituye un alegato progresista del Papa Francisco que se viste de ‘rojo’ y cuya encíclica va a causar indiscutibles polémicas y un seguro malestar entre los sectores más conservadores de la Iglesia Católica, la española ahí incluida.

Hace casi cinco años el Papa Francisco publicó su encíclica ‘Laudato Sí’ en defensa del medio ambiente y de la ecología en un tono muy progresista y en defensa del Planeta. Y ahora se vuelca con la economía y la defensa de los sectores más desfavorecidos de la sociedad en todo el mundo con muy duras críticas al capitalismo liberal.

Sin embargo de lo que no habla el Papa Francisco, desde su trono pontificio de corte absolutista, es de la necesaria reforma de la Iglesia Católica que debería ir desde su democratización interna, hasta el fin de la discriminación de las mujeres.

Y desde luego pasando por abolir el celibato -que figura entre las causas de los miles de casos de pederastia detectados en todo el mundo- y también el acabar con ciertas normas y congregaciones anacrónicas donde aún se mantienen unas prácticas y reglas ancestrales que dañan la libertad y la dignidad de las personas, como ocurre en ciertos regímenes monacales y en conventos de clausura.

‘A Dios rogando, pero con el mazo (y el ejemplo) dando’, se le podría decir al Papa Francisco ahora que con su nueva encíclica le rinde homenaje a San Francisco de Asís, del que tomó el nombre para su papado.

El que no tiene arreglo, enfermo o en recuperación, es Donald Trump que ha vuelto a convertirse en USA y todo el mundo en polo de atracción de todos los medios de comunicación del Planeta. Ante los que, en las últimas horas, ha aparecido como haciendo que trabaja en mangas de camisa en una sala del hospital militar Walter Reed de Marylan, desconcertando a su adversario político, Joe Biden.

El candidato demócrata que no sabe bien cómo actuar ante esta delicada situación desde donde Trump está esperando que Biden cometa un error para saltarle a la yugular y que lo relancé en la campaña electoral donde aún permanece por detrás de Biden en todas las encuestas.

Nadie sabe qué efecto tendrá la enfermedad de Trump en esta campaña que se ha convertido en una ironía del destino para un político como Trump que negaba y ocultaba la existencia de la pandemia del Covid-19 en la que ha resultado contagiado, igual que su esposa Melania y otros diez altos cargos de su equipo presidencial.

Habrá que esperar a las nuevas encuestas si Trump sale pronto airoso del hospital y falta por ver qué ocurrirá con los dos debates electorales que aún están pendientes entre Biden y Trump, después del muy bronco y caótico primer debate que ambos mantuvieron días atrás en Cleveland.

Aunque de momento Trump se ha quedado, como a él le gusta, con todo el protagonismo en los grandes medios audiovisuales americanos. Lo que por otra parte también le va a restar notoriedad a la Encíclica del Papa Francisco que sin duda dará y mucho de qué escribir y de qué hablar.