Crisis de Estado: el Gobierno ataca al Rey

El disparate del Presidente Pedro Sánchez de vetar la presencia del Rey Felipe VI en Cataluña para conseguir el apoyo de ERC a los PGE de 2021, ha continuado  con un ataque frontal al monarca del vicepresidente Pablo Iglesias y del ministro de Consumo Alberto Garzón quien ha acusado al Jefe del Estado de ‘romper ‘la neutralidad, maniobrando contra el Gobierno e incumpliendo la Constitución’.

Y todo ello por haber llamado el Rey por teléfono al presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, para comunicarle que le hubiera gustado estar en la Escuela Judicial para presidir la entrega de despachos.

Estos hechos de la mayor gravedad no tienen marcha atrás, por mucho que el Presidente intente quitarles importancia mientras se pavonea en la ONU con el cambio climático. Y son la clara consecuencia del desgobierno de la nación en materia sanitaria y económica trasladando la atención al monarca, y abriendo una crisis de Estado de consecuencias imprevisibles.

La que, por lo vamos sabiendo, está causando revuelo en el interior del PSOE, máxima preocupación en las cancillerías de las primeras naciones de la UE y en las propias instituciones europeas desde donde, al parecer, le han dicho a Sánchez que no tiene más remedio que pedir ‘el rescate’ de España recurriendo a los Fondos MEDE de la Comisión Europea.

Para abortar el impacto mediático del posible estallido económico del país los estrategas de la Moncloa utilizaron: a Iglesias y Garzón con su ataque al Rey; al ministro Illa de Sanidad pidiendo ‘el cierre de Madrid’; y acusando al presidente del Consejo del Poder Judicial, Carlos Lesmes del comentario de ‘se han pasado diez pueblos’ tras gritar uno de los asistentes al acto de la Escuela Judicial ¡Viva el Rey!, para frenar el malestar entre jueces y fiscales.

Prohibir al Jefe del Estado que viaje a Cataluña es inconstitucional y el Rey puede hacerlo en cualquier momento. Y lo contrario es ‘de facto’ un casi ‘secuestro’ del Rey, frente a los derechos fundamentales del monarca sobre su libertad de movimientos y de expresión, en los que se incluye su derecho a hablar por teléfono con quien quiera.

En cuanto a la declaración de Iglesias y Garzón, acusando al monarca de haber ‘roto la neutralidad’ eso, además de una falsedad, es una ‘injuria’ al Jefe del Estado sobre la que podrían estar preparándose sendas querellas contra los dos miembros del Gobierno (aforados) ante el Tribunal Supremo.

Decía Felipe González hace poco que Iglesias estaba ‘sembrando la semilla de la destrucción de España’. Pues ayer el vicepresidente del Gobierno y el ministro de Consumo, con el consentimiento de Sánchez, esparcieron más de esa semilla destructiva sobre el territorio en plena crisis económica y sanitaria para buscar culpas y desviar la atención de la creciente y puede que imparable indignación nacional.

La que, mientras las arcas del Estado están exhaustas, los estrategas de La Moncloa pretenden camuflar contra el Rey, cerrando Madrid y poniendo a la defensiva al Poder Judicial, donde jueces y fiscales empiezan a levantar sus voces contra el ministro de Justicia y la Fiscal General.