Hipótesis sobre el veto al Rey

Muy graves tienen que ser mis motivos que han llevado al presidente Pedro Sánchez a vetar la presencia del Rey Felipe VI en Barcelona para presidir el acto de la Escuela Judicial donde se entregarán los despachos a la última promoción de jueces. Porque si lo motivos de Sánchez no son importantes en ese caso se habrá abierto de temeraria y gratuita manera una crisis de Estado que afecta a las relaciones del Presidente del Gobierno y del Jefe del Estado.

Y muy graves deben de ser los motivos del veto de Sánchez al Rey como para que el Gobierno no los pueda explicar a la opinión publica. Lo que nos lleva a pensar en un atentado o amenaza contra el monarca, o a que Torra, que nunca va a esos actos, tiene previsto presentarse en la Escuela Judicial para dar un mitin virulento en su despedida de la Generalitat, si este mismo viernes el Tribunal Supremo confirma su inhabilitación.

El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo hablaba ayer de ‘seguridad’ y decía que había que ‘proteger a las instituciones’ como si existiera alguna amenaza o peligro personal para el monarca.

La segunda hipótesis consiste en decir, como lo denunció la oposición, que este veto al Rey es otra concesión de Sánchez a ERC impidiendo que el Rey viaje a Cataluña mientras duran las negociaciones con ERC sobre los PGE.

La tercera hipótesis la ha lanzado Miquel Iceta desde el PSC y afirma que este viernes el Tribunal Supremo confirmará la inhabilitación de Torra lo que obligará al Presidente catalán a abandonar la Generalitat. O a encastillarse en ella como ya ha amenazado creando disturbios en Barcelona durante la visita del Rey.

Salvo la primera hipótesis de riesgo de un atentado contra el monarca, las demás no justifican en absoluto el veto a la presencia del Rey Felipe VI en Barcelona. Motivo por el que el monarca debería viajar hoy a esa ciudad para participar en el acto de la Escuela Judicial. Todo lo demás será un gran error y un precedente que dañará las relaciones entre el Rey y el Presidente del Gobierno.

Y no está España para añadir este problema institucional de envergadura a la vigente crisis sanitaria, económica y social. Desde luego y después de esto -si no hay causa mayor- que se olvide Sánchez de la renovación del Poder Judicial.