Albert Rivera, y sus cinco errores

Cuando no se ha cumplido un año de su retirada de la política en la noche electoral del pasado 10 de noviembre de 2019, Albert Rivera ex fundador y ex presidente de Cs, y hasta entonces líder del tercer partido de España, ha presentado un libro titulado ‘Un ciudadano libre’ donde explica su paso por la política y su retirada.

Quizás Albert debió de poner más de tiempo de por medio antes de sacar este libro, que parecía inevitable, para ampliar la perspectiva y ver como como se desenvuelve y acaba el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez con Pablo Iglesias.

Un pacto de Gobierno de coalición que Rivera no quiso intentar tras las elecciones del 28 de abril de 2019, cuando el PSOE (123 escaños) y Cs (57) sumaban la mayoría absoluta de 180 diputados para a Gobernar. En línea con el pacto que, tres años antes, en 2016, Sánchez y Rivera firmaron en el Congreso de los Diputados ante el cuadro de ‘El abrazo’ de Genovés y que Rajoy e Iglesias no permitieron votando contra la investidura de Sánchez.

En la presentación de su libro, y más ampliamente en su relato, Rivera ha dicho que su error no fue el no pactar el Gobierno con Sánchez tras los comicios del 28-A, sino el haber dicho, ante la repetición de las elecciones del 10-N, que en esa ocasión sí estaba abierto a los pactos con Sánchez.

Lo que anunció tras haber recibido un sin fin de críticas por no buscar el pacto de Gobierno con Sánchez el 28-A, y ahí incluidas las protestas y la deserción de un destacado grupo de dirigentes y militantes de Cs.

Afirma Rivera que Sánchez en ese momento del 28-A no quería pactar con él, pero él tampoco quiso ni lo intentó. Porque pensó que tenía a su alcance superar al PP (66 escaños) del que solo le separaban 9 diputados para así convertirse en líder del centro derecha español. Para lo que había eliminado previamente del ideario de Cs el componente ‘socialdemócrata’ dejándolo solo en ‘liberal’, lo que sin duda fue un gran error.

Además Rivera nunca imagino que podrían repetirse las elecciones en el otoño de ese mismo año de 2019 y creyó que el pacto de Sánchez con Iglesias (que finalmente no llegó) iba a fracasar y le iba a beneficiar. Y en consecuencia el 28-A perdió una oportunidad histórica para el país, para Cs (que el 10-N pasó de 57 a 10 escaños) y para su persona y su trayectoria política porque pudo haber sido vicepresidente del Gobierno de España.

Rivera se equivocó el 28-A aunque, vistos los modales y los posteriores pactos ‘Frankenstein’ de Sánchez con Iglesias, Puigdemont, Junqueras y Otegui, y sus radicales apuestas políticas, antes y después de la vigente crisis sanitaria y económica del país, hay veces que hemos de reconocer que Rivera acertó desconfiando del Sánchez del 28-A de 2019.

Porque el Sánchez que renació de su expulsión del PSOE, el 1 de octubre de 2016, no era el mismo Sánchez con el que Rivera intentó en marzo 2016, el pacto de Gobierno de coalición, por lo que el acuerdo del 28-A de 2019 Sánchez parecía imposible.

No en vano Sánchez, en la primavera de 2019, ya estaba ‘en guerra’ con media España (y con medio PSOE) alejándose de la socialdemocracia y del constitucionalismo de la Transición. Porque Sánchez entendió (y era cierto) que a él lo derribaron de la secretaría general del PSOE una conspiración del núcleo duro de poder de la transición en la que estaban inmersos Felipe González, el Rey Juan Carlos, Juan Luis Cebrián y Cesar Alierta (este en el nombre del empresariado).

Por lo que todos todos ellos quedaron fuera de juego nada más llegar Pedro Sánchez al poder y por lo que Sánchez pactó con Iglesias tras los comicios 10-N el vigente Gobierno de coalición.

Rivera se equivocó, pero su aportación a la política española ha sido sin lugar a dudas importante y muy meritoria. Sobre todo en Cataluña frente al independentismo donde en 2017 convirtió a Cs en el primer partido catalán con Arrimadas de candidata.

La que obtuvo con Cs 36 escaños frente a los 34 de Puigdemont (PDeCAT), los 32 de Junqueras (ERC) y 17 de Iceta (PSC). Y ello en medio de una gran tensión política en Cataluña y después del intento fallido del golpe de Estado catalán.

Rivera tuvo cinco grandes errores en sus últimos años de liderazgo de Cs: no haber entendido la transformación de Sánchez tras su crisis en el PSOE del 1 de octubre de 2016; no haber intentado la coalición con el PSOE el 28-A de 2019; haber antepuesto su empeño en derrotar al PP por delante de la formación de Gobierno el 28-A; confiar en que no habría una repetición de elecciones en 2019 y, por supuesto y como él reconoce, el anunciar durante la campaña electoral del 10-N que estaba dispuesto a pactar con Sánchez.

Ahora Albert trabaja en un despacho de abogados del que es presidente y socio y estará viviendo, con ansiedad política y la mayor preocupación, los graves acontecimientos en los que está inmersa España. Y dice que nunca volverá a la política, lo que es mucho decir porque es muy joven y siempre será un referente democrático y de consenso que no conviene olvidar.