La República de Ikea de Iglesias

Fue Íñigo Errejón quien años atrás utilizó un catálogo de Ikea para presentar una campaña electoral, con la que Podemos pensaba darle el ‘sorpasso’ al PSOE, pero no funcionó.

Pero ahora, ya roto Podemos en sus confluencias y depurados muchos de los que fueron sus principales fundadores del partido, Iglesias ha llegado, tras perder la mitad de los diputados de UP, al Gobierno de España de la mano de Pedro Sánchez.

Y, desde ahí y para tapar la pésima gestión sanitaria del Gobierno y el giro hacia la derecha económica a la que les obliga la crisis, Sánchez e Iglesias (a igual que hizo Zapatero en la crisis de 2008), han emprendido un vuelco ‘mediático’ y simbólico a la izquierda persiguiendo el fantasma de Franco y desenterrando tumbas de la Guerra Civil.

A lo que Iglesias ha añadido, en su particular lucha política con el PSOE, proponer desde la vicepresidencia del Gobierno de España avanzar ‘con valentía’ hacia la nueva República. Utilizando para ello las noticias sobre la presunta fortuna opaca del Rey emérito Juan Carlos I.

Dice Sánchez al respecto que él respeta la autonomía política de Iglesias a pesar que el anuncio republicano de Iglesias compromete a su Gobierno, como le comprometen los pactos que Iglesias está urdiendo con los pro etarras de Bildu y los pro golpistas de ERC para aprobar los PGE de 2021.

A sabiendas Sánchez que esos pactos y los ataques a La Corona, que ahora emanan de su Gobierno, preocupan y mucho a la Unión Europea de cara al envío a España de las ayudas financieras de la UE. Como preocupan en los mercados internacionales donde todo esto se aprecia como signos más que preocupantes de inestabilidad política e institucional en España.

Sánchez intenta sofocar estos disparates de Iglesias, o reparto calculado de papeles entre ambos, haciendo elogios del distanciamiento del Rey Felipe VI de los problemas de su padre. Y recordando el compromiso del PSOE con la monarquía constitucional para dar la impresión que la República de Iglesias no pasa de ser un anuncio de corte promocional como el de ‘la república de tu casa’ de Ikea.

Juegos sin duda temerarios en este tiempo de gran zozobra sanitaria, como la que está creciendo en Madrid, así como económica e institucional. Un tiempo en el que brilla por su ausencia un horizonte de estabilidad política y de unidad nacional y constitucional.

Lo que Sánchez no busca ni encuentra porque, si bien Iglesias juega a su particular ‘república de su casa’ o de su partido en crisis, Sánchez sólo está preocupando por su presidencia del Gobierno que pretende prolongar toda la legislatura e incluso más allá.