De Barrionuevo a Fernández Díaz

El ex ministro del Interior Jorge Fernández Díaz ha sido imputado y citado a declarar por el juez de la Audiencia Nacional García-Castejón por el saqueo y espionaje de la casa y despacho del ex tesorero del PP Luis Bárcenas. Un asalto que se organizó y perpetró sin autorización judicial desde el ministerio de Interior que dirigía Fernández Díaz en el Gobierno de Mariano Rajoy.

Estamos ante unos hechos muy graves que incluyen los presuntos delitos de: malversación, prevaricación, allanamiento de morada, revelación de secretos y organización criminal.

Delitos por los que se puede juzgar y condenar al ex ministro Fernández Díaz, a su ex secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez (que dice que confesará todo lo ocurrido al juez), a varios comisarios de policía, como Villarejo y Pino, y puede que también a ex dirigentes del PP como Dolores Cospedal.

A todos ellos les asiste en este momento la ‘presunción de inocencia’. Pero también la ‘presunción de culpabilidad’ por los hechos ya revelados en el informe de la fiscalía anticorrupción y las declaraciones de Martínez. Unos hechos en los que participaron hasta 70 policías y en los que se utilizaron fondos reservados del Estado.

Y todo ello con una organización criminal con la que se pretendía capturar y destruir documentos y pruebas de la corrupción del PP y de sus más altos cargos. Unos delitos de Interior para tapar otros del PP.

No es la primera vez que esto ocurre en el ministerio de Interior porque lo de la organización criminal en la cúpula de ese ministerio con uso de los fondos reservados y policías ya lo vimos en el caso de los GAL. Por el que fueron juzgados y condenados el ex ministro José Barrionuevo y el ex secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera.

Los que acabaron en la cárcel de Guadalajara  donde fueron aplaudidos de infame manera por la cúpula del PSOE (con Felipe González a la cabeza) y luego fueron indultados, con la connivencia de la derecha de entonces (AP).

Pero con un agravante muy importante: los GAL era una organización para matar a etarras y allegados a la banda terrorista, y hubo muchos muertos, secuestros (como el de Segundo Marey) y torturas y ejecuciones (como las de Lasa y Zabala). Y todo ello bajo la presidencia de Felipe González que a buen seguro conocía y probablemente autorizó la operación.

Como es muy probable que Rajoy conociera la trama de Kitchen. Y traemos los GAL a colación porque ambos crímenes perpetrados desde el ministerio de Interior son execrables, pero también muy diferentes y en este tiempo no los deberían de olvidar el Gobierno de Sánchez ni el PSOE. Como tampoco son comparables los casos de Gurtel con el atraco de los ERES andaluces.

De manera que cada cosa en su nivel y también en su momento. Y ahora toca Kitchen, pero sin olvidar todo lo demás como tan a menudo lo olvida ese conferenciante sábelo todo que ahora es Felipe Gonzalez.

El que pronto compartirá tribuna de debate en Galicia con Mariano Rajoy, para hablar de cómo arreglar los problemas de España. Como si lo ocurrido en sus respectivos ex ministerios de Interior no les restará credibilidad para dar consejos ni les produjera a uno y al otro la menor rubor.

Bueno, a lo mejor coinciden en Galicia ambos ex presidentes del Gobierno con el Rey Emérito Juan Carlos I -que también está en problemas- porque se ha publicado que en esas fechas regresará a España para participar en Galicia en una regata de veleros clásicos con su tripulación habitual.