Se acabó la pesadilla Torra

No deja de ser entre asombroso y ridículo el hecho de que un presidente de la Generalitat, como ocurre con Quim Torra, vaya a ser expulsado del cargo por el Tribunal Supremo en los próximos días, al confirmar la sentencia del TSJC que le condenó a un año y medio de inhabilitación por no obedecer la orden de la Junta Electoral que le obligaba a retirar una pancarta de apoyo a los presos golpistas del ‘procés’ durante la celebración de las elecciones generales.

Puigdemont y Marta Rovira se convirtieron en prófugos de la Justicia por el fallido golpe de Estado catalán del otoño de 2017, y Junqueras y varios de los ex consejeros de la Generalitat que participaron en el golpe han acabado en la cárcel tras ser juzgados y condenados en el Tribunal Supremo por los delitos sedición, malversación y desobediencia.

Pero Torra, que ya ha sido expulsado del Parlamento catalán, ahora se tiene que ir de la Generalitat por ¡poner una pancarta!, a sabiendas del coste que tendría para él, lo que da una idea de lo tonto que es este personaje. El que ahora en su patética despedida dice que su cese es fruto de una ‘venganza del Estado contra su libertad de expresión’ (sic).

Torra, otro invento de Puigdemont, amenaza con no acatar la decisión del Tribunal Supremo incurriendo en otro delito de desobediencia y agravando su situación. Y si se encastilla en los despachos de la Generalitat serán los Mossos de Escuadra quienes se lo lleven a donde disponga un juez.

El caso es que se acabó Torra, una pesadilla para el pueblo catalán al que ha conducido, con una pésima gestión, a la ruina económica y sanitaria, aumentando la fractura de la convivencia en Cataluña jaleando incluso la violencia -‘apretad’ les decía a los CDR- y destruyendo -por encargo de Puigdemont- su propio partido, el PDeCAT, ahora roto en tres pedazos en vísperas de unas elecciones catalanas que él no ha querido convocar.

Y todo ello porque su amo Puigdemont necesita tiempo para disputar en los tribunales la marca ‘JxCAT’ al PDeCAT. Y porque en este momento ERC está situado en las encuestas electorales como el partido ganador y Puigdemont necesita un tiempo para reaccionar a ver si consigue derrotar a su particular adversario e íntimo enemigo, Junqueras.

Por supuesto, suspendida queda la tristemente famosa Mesa de Diálogo en la que ERC espera cobra su abstención que permitió la investidura de Pedro Sánchez con indultos -para que Junqueras pueda ser candidato en dichas elecciones- y un simulacro de consulta de autodeterminación. Suspensión que sin duda será un alivio para Sánchez aunque puede que Junqueras le pase la factura pendiente de la investidura vía Iglesias y Rufián.

Lo cierto es que en los próximos días y a partir de hoy el Tribunal Supremo confirmará la inhabilitación de Quim Torra y este estrafalario Presidente, por las buenas o por las malas. Se tendrá que marchar, dejando tras de sí una pesadilla de la que a partir de ahora se va a librar el pueblo catalán.