Casado ante la moción de censura

Siempre se ha dicho en estrategia militar que ‘la mejor defensa es el ataque’ y eso es algo que debería meditar el líder del PP, Pablo Casado, en pos de recuperar la iniciativa política al menos en la Oposición presentando el PP en el Congreso de los Diputados una moción de censura contra Pedro Sánchez antes de que lo haga Santiago Abascal con los diputados de Vox.

Una moción ambiciosa de Abascal que incluye un error táctico fundamental porque: las mociones de censura no se anuncian sino que se presentan sin previo aviso. Para evitar que otro se adelante como podría ocurrir si es que a Casado le quedan arrestos para asumir el liderazgo de la Oposición.

De importante hecho económico y político se puede tildar la muy reciente votación en el Congreso de los Diputados que derribó el Real Decreto del Gobierno de Sánchez contra la ‘confiscación’ de los 14.000 millones de los ahorros de los Ayuntamientos y que ha obligado a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, a suspender la ‘regla de gasto’ para permitir que los municipios dispongan de su superávit.

Es importante porque permite a los ayuntamientos refinanciar los gastos sanitarios; y porque la Oposición, al completo, voto en contra del Gobierno sin tener en cuenta las diferencias políticas e ideológicas que les separa a los distintos partidos políticos con representación parlamentaria.

De lo que se deduce que el PP de Pablo Casado ha votado en ese caso de la mano de los partidos que lideran Puigdemont, Junqueras, Otegui, Abascal y Arrimadas entre otros como el PNV, CUP y Mas País, en eso que Manuel Fraga llamaba ‘los extraños compañeros de cama’.

Y si a Casado, en aras del ‘interés general’ -el mismo que reclama Arrimadas para pactar los PGE con Sánchez e Iglesias- dio ese paso ¿por qué ahora se niega Casado a apoyar la moción de censura que Vox, con Santiago Abascal a la cabeza, ha anunciado que presentará contra el Presidente Sánchez, por causa de la grave situación que atraviesa España en la sanidad, la economía y las instituciones?

A Casado le crecen ‘los enanos’ y los problemas en el PP en este regreso político otoñal -Cayetana, Kitchen, Ayuso...- donde su partido no lleva la iniciativa y está a la defensiva. Sobre todo después del ruidoso estallido de la ‘Operación Kitchen’ en la que Sánchez e Iglesias quieren involucrar a Casado citándolo a declarar en la Comisión de investigación del Congreso que se está poniendo en marcha.

Si España está tan mal como dice Casado ¿por qué no quiere votar a favor de la moción de censura que va a presentar Abascal? Ya le pasó algo similar en la votación de la cuarta prórroga del Decreto del ‘estado de alarma’ en la que Casado pronunció un discurso demoledor sobre la política sanitaria del Gobierno de Sánchez y luego, inexplicablemente, se abstuvo en la votación.

O Casado presenta su moción de censura a Sánchez o vota a favor de la que presente Abascal. Porque si lo hace en contra los votantes del PP se enfadarán; y si se abstiene será Abascal quien se enfade y quien ponga en riesgo los pactos de Gobierno con el PP en Madrid y Andalucía exigiendo la presencia de Vox en los citados gobiernos que preside el PP, en proporción al número de escaños que Vox aporta a las mayorías de Madrid y Andalucía.

O ¿Acaso tiene Santiago Abascal vocación de ser el tonto útil de la política española al servicio de un Cs que pacta con Sánchez y de un PP que lo desprecia?

En la política como en los escritos de Mariano José de Larra tiene sitio el dicho popular de ‘donde las dan las toman’. Y eso es lo que está a punto de ocurrir en las relaciones cada vez más tensas entre Casado y Abascal.