Semana negra de Sánchez

La semana que ahora se cierra ha sido aciaga para el Presidente Sánchez, quien como que oye llover -como Rajoy sobre la Operación Kitchen- mira al tendido del Ruedo Ibérico como diciendo que los problemas que ocurren en la plaza de la política no tienen nada que ver con su pública gestión.

Pero lo cierto es que Sánchez inició su negra semana con el debate público sobre su última bronca o ‘fuerte discusión’ con Pablo Iglesias a propósito de la salida de España del Rey emérito.

Luego llegó la pésima noticia de la suspensión de los ensayos de la vacuna de los laboratorios AstraZeneca de Oxford que el ministro de Sanidad, Illa, había anunciado que se empezaría a aplicar en España en noviembre.

Para lo que el Ejecutivo español había comprado tres millones de dosis de esta vacuna que ahora está bloqueada, al haberse detectado una grave enfermedad en una de las personas que participaba en los ensayos.

El miércoles el Gobierno sufrió una severa e histórica derrota (es la quinta vez que ocurre en la Transición) en el Parlamento, donde la mayoría del Congreso de los Diputados votó en contra del Real Decreto con el que el Gobierno pretendía confiscar los ahorros de los municipios de toda España -14.000 millones de euros- a cambio de una pobre compensación.

Además de perder todo ese dinero -lo que provocó la sonora indignación de la ministra de Hacienda M. J. Montero- Sánchez comprobó que toda la Oposición votó unida en contra de su Decreto sin importarle coincidir en ello a pesar de sus importantes diferencias políticas e ideológicas de los partidos opositores. Lo que es un serio aviso a Sánchez de cara a los Presupuestos de 2021.

Finalmente, está el progreso ascendente de la segunda ola de la epidemia en España, país que sigue batiendo récords desde primeros de septiembre sin que se vea una atisbo de mejora. Lo que los portavoces del ministerio de Sanidad no solo no ven importante sino que lo califican de ‘normalidad’ muy a pesar que España ya es otra vez el país líder de contagios en la UE.

Una Europa en cuyo horizonte aparece ahora el fantasma del bloqueo del Brexit por culpa del desafiante Boris Johnson, lo que afectará a toda la UE. Y a las relaciones comerciales de España con Gran Bretaña y empeorará el problema de Gibraltar.

Todo esto en tan solo cinco días y con la Princesa Leonor en cuarentena por un contagio del virus de una compañera de la clase de doña Leonor. Lo que completa un penoso abanico de malas noticias para Sánchez que también lo son para España que en buena parte son consecuencia de su mala gestión. Y como muestra un botón: no se puede aprobar un Decreto sin antes tener asegurada su convalidación.