El Poder Judicial bloqueado y Cospedal en ‘la cocina’

Las últimas revelaciones sobre la operación Kitchen (el espionaje a Bárcenas sin permiso judicial, con fondos del Estado y policías para destruir pruebas de Gurtel) que investiga el juez de la Audiencia Nacional, Manuel García-Castellón y que se han conocido tras levantarse el secreto del sumario apuntan según la fiscalía anti corrupción a ‘órganos superiores del Estado’, como eran la ex ministra de Defensa, Cospedal, y el ex ministro de Interior, Fernández Díaz e incluso al ex presidente Rajoy.

La fiscalía anticorrupción solicita de inmediata imputación de Cospedal, su marido a Ignacio Lopez del Hierro y Fernández Díaz, cuyo ex secretario de Estado, Francisco Martinez, habría dicho que si alguien pretende hacer que él cargue con la responsabilidad entonces detrás suyo irán a declarar Jorge Fernández Diaz y Mariano Rajoy.

Fernández Díaz por mencionar en un audio al ‘topo’, el chofer de Barcenas que fue contratado por Interior para espiar a su jefe; y Cospedal por indicios y pruebas que señalan a la ex secretaria general del PP (y también a Javier Arenas) como ‘personalmente’ interesada en la operación Kitchen y como secretaria general del PP para destruir pruebas del caso Gurtel.

Estamos ante un caso de la mayor gravedad del que pudo estar informado  el CNI que, en ese tiempo, controlaba la ex vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Y que ya veremos si conocía o no el presidente Mariano Rajoy al que también menciona uno de los policías implicados en el caso.

Muchas de estas pruebas, ya conocidas, fueron requisadas por la policía judicial en el domicilio del ex comisario Villarejo imputado en el caso y en parte confirmadas en declaraciones del comisario Andrés Gómez ‘el gordo’ un colaborador de Cospedal desde su etapa de presidenta de Castilla La Mancha.

Con este importante caso sobre la mesa del debate político, sumado a la posible investigación del Rey emérito por su fortuna oculta en Suiza y a las irregularidades en la contabilidad de Podemos, Pablo Casado no va a tener más remedio que pactar ‘ya’ la renovación del Poder Judicial, que ayer su presidente, Carlos Lesmes, calificó de inaplazable en la apertura del curso judicial en presencia del Rey Felipe VI.

Porque de lo contrario Pablo Casado será acusado de pretender mantener la influencia del PP en la mayoría del CGPJ por intereses políticos y personales de los dirigentes de su partido ahora en investigación judicial, mientras se está a la espera de que el juez García-Castellón tome decisiones sobre las posibles imputaciones de ex altos cargos del PP y del Gobierno de Rajoy.

No salimos del infierno. De la peste pandemia del COVID-19 a la peste de la corrupción política que mana por doquier. Y los ciudadanos en sus casas temiendo por el regreso de sus hijos a los colegios, por su salud, su empleo y su estabilidad familiar. Mientras los políticos siguen a palos entre ellos y no se aprecia en el horizonte ningún gran acuerdo nacional.