Los Planes A, B y C de Sánchez para los PGE

Fruto de sus desavenencias internas y enfrentamientos con el presidente Torra y su jefe Puigdemont los actuales dirigentes del PDeCAT anuncian que cuatro de sus diputados catalanes están dispuestos a dejar en minoría el gobierno catalán de Torra; y que cuatro de sus diputados en el Congreso se disponen a participar en las negociaciones que Pedro Sánchez abrirá en los próximos días para buscar una mayoría que apruebe los PGE de 2021.

Este movimiento del PDeCAT es la última novedad en la danza inacabable de cambios de posiciones políticas de unos y otros de cara a los PGE de 2021 y desde luego no será la última, vista la volatilidad imperante en la política Española.

En la que el Presidente Sánchez sigue haciendo cálculos de ‘geometría variable’ para ver con quien, y en qué condiciones, puede cuadrar la mayoría absoluta (176 diputados) que necesita para aprobar las cuentas públicas del Estado para 2021.

De momento Sánchez baraja dos opciones: el pacto con UP, Cs y PNV con los que ya aprobó los cuartos y quinto decretos del ‘estado de alarma’; y el acuerdo con UP, ERC y PNV, similar al de su moción de investidura.

Y parece claro que Sánchez prefiere el pacto con Cs al que se resiste UP y que critican ERC y PNV. Pero está claro que la crisis general catalana y el horizonte de elecciones autonómicas en el otoño no garantiza ese pacto con el partido de Oriol Junqueras. El que además a través del diputado Rufián le exige a Sánchez la convocatoria inmediata de la ‘Mesa de Diálogo’ catalana a la que se resiste el presidente Quim Torra.

Una Mesa en la que ERC espera de Sánchez su compromiso de conceder pronto los indultos a los golpistas condenados y presos (para que Junqueras  pueda ser candidato en los comicios catalanes) y una promesa de ‘consulta’ catalana sobre la autodeterminación. Lo que para ERC constituye el precio, pendiente de pago, de la investidura de Sánchez que ellos votaron.

Pero no parece que, en las actuales y convulsas circunstancias españolas, Sánchez pueda abordar las exigencias soberanistas de ERC, mientras el país sufre un aumento exponencial de los contagios del virus (que superaron ayer los 500.000) y se mantiene la incertidumbre económica a la espera de unos PGE de 2021, cuyo esquema el Gobierno deberá presentar en la UE antes del 15 de octubre.

En este continuo ir y venir de las distintas formaciones políticas nadie está en condiciones de pronosticar el desenlace de la crisis de los PGE. Incluso en La Moncloa, donde se vive una luna de miel con el alto empresariado del país -é incluso se festeja la fusión bancaria entre CaixaBank y Bankia que preocupa a Podemos-, no se descarta un inesperado y sorprendente paso al frente del PP en los PGE, en caso de que las tensiones entre Sánchez e Iglesias aumenten hacia la ruptura.

De manera que Sánchez tiene para los PGE tres opciones: un Plan A con Arrimadas, un Plan B con Junqueras y puede que incluso un Plan C con Casado, si las cosas se le ponen muy mal a Sánchez con Iglesias de cara al pacto con Cs, o si ERC le pide los indultos y La Luna para aprobar los PGE.

Luego está el que podríamos llamar el ‘día D’ para el caso en que fracasen estas tres opciones mencionadas y que no es otro que la convocatoria por Sánchez -es su potestad- de las elecciones generales anticipadas. Lo que sin duda sería otro problema añadido al vigente desbarajuste nacional pero que tampoco conviene descartar.