El día que Sánchez cese a Iglesias

Puede que algún día, y tras una noche de insomnio, Pedro Sánchez llame a Pablo Iglesias a su despacho y le diga con solemnidad: ‘Pablo, acabo de firmar tu cese como vicepresidente del Gobierno y el de los ministros de UP. El Gobierno de coalición se ha acabado por causa de tu deslealtad hacia mi persona lo que, por otra parte, daña los intereses generales de España en tan grave momento de la crisis del país’.

Esta escena, que quizás debía de producirse este domingo y a la que la vicepresidenta Carmen Calvo (la chismosa de La Moncloa) debería asistir como testigo para la Historia y para que Iglesias no de alguna otra versión, puede que no tarde mucho en producirse si las tensiones entre Sánchez e Iglesias siguen como van.

Pero ¿por qué ha dado ese desafiante órdago Iglesias a Sánchez diciendo que Podemos votará en contra de un pacto con Cs para los PGE de 2021 y le exige al Presidente que ese acuerdo se haga con ERC?

Pues a lo mejor porque Iglesias sabe, o teme, un acercamiento de Sánchez y Casado porque lo de ERC se presenta como algo imposible. No en vano ERC está en pre campaña electoral en Cataluña, su líder Oriol Junqueras vive en la cárcel, condenado por malversación y sedición (situación que no tenía cuando votó la investidura de Sánchez), la secretaria general de ERC, Marta Rovira, está huida de la Justicia en Suiza y el vicepresidente Aragonés ha dicho que ‘la Familia Real Española es una organización criminal’.

Y no parece que en la UE, en los mercados internacionales ni entre muchos dirigentes del PSOE, el pacto de Sánchez con Iglesias y Junqueras, para unos PGE de 2021, de sesgo izquierdista radical y con coste añadido en indultos y concesiones soberanistas a ERC, sea el mejor acuerdo posible para sacar a España de la actual crisis económica e institucional.

Frente a la disyuntiva de un pacto presupuestario con Cs o ERC (PGE que son imprescindibles para abordar la crisis económica y recibir las ayudas de la UE) solo queda la ‘tercera vía’ de un gran acuerdo nacional entre PSOE, PP y Cs con una base parlamentaria de 220 escaños y la certeza de una gran acogida en la UE y entre la una gran mayoría de españoles.

Y puede ser que, para conjurar la posibilidad de esa tercera vía entre PSOE, PP y Cs, que incluye la salida de Podemos del Gobierno, Iglesias se haya puesto la venda antes de la herida para poder decir si lo cesan que su caída se debe a que UP defendía unos PGE de izquierdas con ERC.

Y de ahí su órdago y pública deslealtad al Presidente del Gobierno, con lo que Iglesias también dio a Sanchez argumentos sobrados para destituir a su vicepresidente tercero del Gobierno y a los ministros de UP.

Sin embargo el pacto nacional tripartito de PSOE, PP y Cs requiere que Sánchez y Casado, que se reúnen este martes en La Moncloa, se entiendan y lleguen a acuerdos. En los que, por primera vez en la legislatura, ambos dirigentes antepongan el interés general de España a sus ambiciones y las estrategias electorales del PSOE y del PP.

Y si en tan graves circunstancias españolas Sánchez y Casado, los líderes respectivos del Gobierno y la Oposición, no son capaces de entenderse y pactar por el interés general del país pues entonces mal (es decir peor) se van a poner las cosas para el conjunto de los españoles en la economía y el empleo, mientras la nueva curva de los contagios del virus no cesa de subir.

Y mientras el miedo y la incertidumbre inunda los hogares de millones de familias españolas ante las que el presidente Sánchez y su vicepresidente Iglesias están protagonizando desde el Gobierno de España una indecente pelea pública de intrigas de poder.

Como se temía Sánchez, antes de pactar con Iglesias, el líder de UP no le deja dormir. Y ello a pesar que Podemos solo es un fantasma ensabanado porque está en crisis y en realidad solo son dos personas que ocupan todo el poder del partido: Pablo Iglesias y su compañera del alma Irene Montero.

Y se entiende que Sánchez, ‘el rojo’, no quiera pactar con la derecha del PP. Como se entiende que Casado, ‘el azul’, no quiera pactar con el Sánchez, el mentiroso que derribó a Rajoy con sus aliados del ‘combo’ Frankenstein. Y que consiente, desde su Gobierno, ataques al Rey Felipe VI y colabora con los golpistas de ERC y los herederos de ETA, EHBildu.

Pero estamos en ‘la hora de la verdad’ y España necesita unos PGE de 2021 moderados y aceptables por la UE, para relanzar la economía y el empleo y garantizar la estabilidad política del país. Lo que obliga a Sánchez y Casado a mucho más que a saludarse en La Moncloa y a conversar. Ambos tienen  que pactar. En cuanto al cese de Iglesias un día de estos llegará.