Sánchez no manda en un Gobierno roto

Mal comienza el curso político tras la preocupante comparecencia del Presidente Sánchez en la que ha dejado claro que se niega a tomar el mando de la nación a pesar de la muy grave situación de la Sanidad española (la peor de Europa) y de los peligros que amenazan la reapertura del curso escolar.

Sánchez echa balones fuera y pasa toda la responsabilidad a las CC.AA. a las que les ofrece la posibilidad de solicitar un ‘estado de alarma’ regional o local. Y lo mismo hace con la apertura del curso escolar para que sean las autonomías quienes asuman todas las decisiones y los posibles errores.

Y todo ello cuando el Presidente Sánchez se ha tenido que refugiar en el ‘secreto’ del Consejo de Ministros para no tener que reconocer que existen discrepancias con Podemos en Educación -UP hizo público un comunicado criticando a la ministra Celaá-, así como en los PGE (que Iglesias no quiere pactar con Cs) y la Monarquía, a propósito de la crisis del Rey emérito Juan Carlos I (que no está imputado).

Y al que Podemos quiere investigar en el Congreso, mientras ellos si están imputados y se niegan a informar en el Parlamento sobre las varias causas que UP tienen en los tribunales. Un mal trago para Iglesias del que lo ha librado el PSOE impidiendo su comparecencia.

Fractura pues en el seno del Gobierno, mientras Sánchez pide apoyo a la oposición del PP y Cs para poder renovar los PGE y las instituciones (Poder Judicial, RTVE, Defensor del Pueblo y TC), cuando él no es capaz de pactar con Podemos.

Por todo ello el presidente del PP, Pablo Casado, ha rechazado las ofertas de Sánchez y ha denunciado que el presidente elude sus responsabilidades en la Sanidad y la Educación, para delegar su mando a las CC.AA.

También denunció Casado la existencia de las divergencias en el seno del Gobierno de Sánchez con Podemos. Partido que, en opinión de Casado, no debe seguir en el Gobierno al estar imputado.

Acertadas críticas de Casado a Sánchez pero en una comparecencia muy larga y confusa en la que se diluía su mensaje central. Y ruidoso el silencio de Iglesias que sigue bloqueando la acción del Gobierno y el avance de los pactos de Sánchez con Cs para los PGE.

Convencido a Iglesias de que el control del Gobierno lo tiene él porque Sánchez no se atreve a un adelanto electoral. El que si el Presidente lo decidiera por la deslealtad y presunta corrupción de Podemos sería el final de UP y para el Gobierno de coalición, que finalmente Sánchez e Iglesias intentarán arreglar para salvarse ellos dos. Y todo esto con el país sumido en una gigantesca crisis que el presidente del Gobierno Pedro Sánchez se niega a liderar.