Pedro Sánchez y Pablo Casado se deben reunir

Es bien probable que una reunión entre el Presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la Oposición, Pablo Casado, no sirva para nada y menos para obtener un primer y gran acuerdo de los principales dirigentes políticos del país.

Lo que sin duda sería una bendición y un motivo de tranquilidad y esperanza para millones de españoles y algo muy apreciado en las instituciones de la UE, en otros gobiernos occidentales y en los mercados internacionales.

Además, por hablar nadie gana ni pierde nada y eso sería lo razonable en una democracia ante el inicio del curso político que se abre este lunes y los múltiples y serios problemas que están planteados en España y tienen un preocupante e incierto recorrido como ocurre ahora con la Sanidad, la Educación, la Economía y el Empleo.

Y en cuestiones de orden institucional como son las relativas a La Corona en la persona del Rey emérito, sobre presuntas irregularidades que ahora están a diario en los medios de Comunicación. O sobre la aplazada renovación del Poder Judicial y RTVE. Y también sobre el desafío catalán, ahora frenado por la pandemia, pero que pretende reactivarse en el otoño.

Y qué decir de los Presupuestos de 2021, que son necesarios y una pieza maestra para que España pueda lograr estabilidad y comenzar a recibir los fondos de la UE para la recuperación de la economía del país.

Sabemos que es inútil pretender acuerdos en las actuales circunstancias y Casado se niega a pactar con Sánchez por la presencia en el Gobierno de Podemos, desde donde se pretende una especial relación con Bildu y el separatismo catalán, al tiempo que se pide la abdicación del Rey Felipe VI.

Y todo ello son líneas rojas infranqueables por el PP como recientemente lo subrayó Casado ante la Ejecutiva nacional de su partido. Pero eso es una cosa y otra bien distinta es hablar de lo que está pasando y de lo que puede ocurrir en España.

También sabemos que Sánchez no ofrece nada a la Oposición y consiente todo a Podemos incluso su intromisión en las ‘cuestiones de Estado’ que Iglesias prometió respetar, lo que no ha cumplido. Y además sabemos que Sánchez pide a toda la oposición que ‘arrime el hombro’, mientras él sigue sin decir la verdad sobre cuestiones fundamentales como la Sanidad.

Pero es al Presidente a quien le toca invitar a Casado a una reunión en La Moncloa aunque solo sea para conversar e intercambiar puntos de vista y opiniones que en muchos asuntos serán contradictorias. Aunque mucho nos tememos que Sánchez ahora no va a llamar a Casado muy pesar de que si lo hiciera, y como ha ocurrido en otras ocasiones, Casado sí acudirá. Sobre todo ahora que el PP presume, tras el cese de Cayetana Álvarez de Toledo, de haber iniciado un tiempo de moderación, sin trincheras y dispuestos a la ‘persuasión’.