Parece que no pasa nada en España

Probablemente en España la cifra real de los fallecidos por el virus supera los 50.000 y más de la mitad parece que son ancianos muertos, en muchos casos, en residencias y en condiciones de abandono sin que se le caiga la cara de vergüenza al Gobierno progresista de Pedro Sánchez. Y a su, ahora cuestionado en los tribunales, vicepresidente de Asuntos Sociales, Pablo Iglesias, el que se ha inhibido completamente de todo ello.

Pero no pasa nada, Sánchez e Iglesias se abrazan -‘para no caerse’- como en el día de la firma del acuerdo de coalición tras las elecciones del 10-N. Y la vida de los vivos sigue y el Gobierno permanece a la espera de los nuevos acontecimientos sin preocuparse del aumento de los nuevos contagios de la presunta nueva oleada, porque los muertos no son por ahora demasiados y están descartados confinamientos para no arruinar la economía.

No pasa nada, y la reapertura de los colegios puede esperar y el teletrabajo seguirá siendo recomendable. Y lo de la prórroga de los ERTEs y lo del IMV, que no llega a los ciudadanos más dañados por la crisis, pueden esperar a ver cómo se presenta el otoño, mientras miles de empresas, negocios y autónomos echan el cierre y el turismo bate récord absoluto de temporada perdida.

Al final va a resultar que el único problema de España es el de las cuentas opacas del Rey emérito en Suiza y los líos de su amante Corinna que ahora inundan los programas de chismorreo de casi todos los canales de televisión nacionales.

No pasa nada a pesar de que España sigue siendo el primer país de la UE en contagios del virus y con la mayor caída del PIB. Y el que, por ahora, carece (desde 2018) de unos Presupuestos para 2021 que son imprescindibles para comenzar a recibir ayudas financieras de la UE.

Y tampoco pasa nada en el primer partido de la Oposición, el PP, donde su líder Pablo Casado acaba de cesar a su portavoz en el Congreso, mientras su presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso navega en el desconcierto absoluto y sin saber qué hacer en Sanidad, Educación y Economía.

Y por supuesto que no le hable nadie a Casado (ni a Sánchez) de un gran pacto nacional, con o sin Podemos en el Gobierno, como lo proponía su exportavoz Cayetana porque los españoles no estamos en una situación de emergencia sino según nuestros dirigentes políticos, en una crisis temporal.

La que, creen ellos, que se irá recuperando por sí sola cuando lleguen las vacunas del virus y cuando desde los rebrotes del virus comencemos a pasar a los ‘brotes verdes’ de la economía, como por arte de magia y por eclosión natural.

No hay que alarmarse, dicen los políticos de todo signo y condición, aunque en millones de hogares españoles se estén viviendo momentos de mucho dolor, de incertidumbre de presente y de futuro con máxima preocupación.

No pasa nada, hasta que la indignación general ciudadana, al margen de las ideologías y de las opciones partidarias, comience a salir a la calle y el orden público se vea desbordado lo que nadie debería de descartar. Pero eso no le preocupa a la Oposición porque entiende que las protestas lo serán contra el Gobierno, salvo que empiecen como anuncian los profesores escolares por huelgas en la Comunidad de Madrid.

No pasa nada hasta que pase de todo. Y entonces ya veremos qué ocurre y hacia dónde nos lleva el irresponsable y el vigente desamparo ciudadano de este país.