Podemos imputado e Iglesias investigado

El gran delator de ‘la casta’ que ha sido Pablo Iglesias reconocía hace poco que él era una ‘privilegiado’ porque había podido pasar el confinamiento de la epidemia en un chalé con una piscina y un jardín.

Y ahora éste gran delator de las corrupciones ajenas, presuntas o ciertas, da la impresión de que se aproxima a su festividad de San Martín porque un tribunal acaba de imputar a Podemos y a parte de su cúpula directiva por presuntas doble contabilidad y prácticas corruptas. Mientras otro tribunal le investiga al propio Iglesias por presunta denuncia falsa y por haber retenido y destruido la tarjeta del teléfono móvil de su compañera Dina, también bajo sospecha e investigación.

Y por otros sitios se están moviendo facturas abusivas de gastos electorales detectadas en el Tribunal de Cuentas casi por valor de 500.000 euros. Y aún están pendientes de aclaración ingresos y pagos de programas televisivos que presentaba Iglesias, Fort Apache y La Tuerca, al parecer financiados con dinero de Irán. Como con dinero de ciertas ‘repúblicas bolivarianas’ se financió, a través de extrañas fundaciones o del propio Monedero, la puesta en marcha de Podemos.

Hasta el momento nada, salvo imputaciones, indicios y sospechas, permite afirmar que Podemos, Iglesias y sus dirigentes hayan cometido delitos y, por otra parte les asiste, como a todo ciudadano, la presunción de inocencia. Lo que ellos no aceptan para sus adversarios políticos. Como, por lo que se ve, ahora tampoco asumen sus responsabilidades políticas.

Sin embargo en últimas actuaciones judiciales contra Iglesias y Podemos ha aparecido un testigo de cargo, José Manuel Calvente, el que fuera jefe de la asesoría jurídica de Podemos quien al discrepar del autócrata Pablo Iglesias fue denunciado de acoso sexual a una compañera de partido, denuncia que fue archivada en los tribunales por falta del pruebas.

Lo que permite pensar que se trató de una denuncia falsa de Iglesias para desacreditar a Calvente y echarlo del partido con los mismos y autoritarios modales con los que Iglesias fue liquidando a los fundadores de Podemos -Errejón, Bescansa, Pascual, Alegre, Maestre, etc- hasta expulsarlos del partido.

El nuevo ‘Unidas Podemos’ donde Pablo Iglesias asumió todo el poder convirtiendo en comisaría política a su compañera Irene Montero a la que también y sin pudor ni preparación alguna ha hecho ministra de Igualdad. Y en estas están cuando llegan las denuncias y las actuaciones judiciales contra Iglesias y Podemos en un tiempo de grandes convulsiones políticas y sociales en el que la ejemplaridad de la clase política es imprescindible.

Como la que desde Podemos se reclama a La Corona y otros partidos de la oposición, salvo a sus amigos y aliados los golpistas catalanes, sediciosos y malversadores que están en la cárcel, tienen una condena firme del Tribunal Supremo y a los que apoya Pablo Iglesias sin el menor pudor progresista ni democrático.

Naturalmente Iglesias y Podemos acusan a los jueces que los investigan de actuar de mala fe y aseguran que todo quedará en nada. Pero saben que, a partir de ahora, su situación en el Gobierno de Sánchez y ante los medios y la opinión pública no será igual ni les va a permitir actuar con la impunidad y el desparpajo que lo hacían hasta ahora.

Porque mientras los tribunales aclaran la situación Iglesias va a probar su propia medicina y modales políticos para con los demás. Y ya veremos si todo ello no acaba poniendo en riesgo el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez y acaba provocando un adelanto electoral, lo que nadie debería de descartar.