Sánchez y Casado se necesitan

Está claro que el Presidente Pedro Sánchez necesita al Rey Felipe VI para apuntalar la necesaria estabilidad del país en este tiempo tan difícil de la crisis económica y sanitaria que arreciará a la vuelta de las vacaciones y al inicio del esperado y tenso curso político y social del otoño.

Porque de lo contrario a los muy serios problemas actuales tendríamos que sumar otra crisis de mayor calado como sería la institucional.

Pedro Sánchez lo sabe -como sabe que necesita una mayoría estable- y por ello, y tras el estallido del caso Juan Carlos, el presidente ha salido a apoyar al Rey Felipe VI públicamente y a defender con ahínco (incluso en el PSOE) la estabilidad de la monarquía constitucional.

También está claro que al líder de la oposición Pablo Casado le interesa la estabilidad de la monarquía y sabe que en este momento debe de ayudar, mal que le pese, a Pedro Sánchez, porque de esa manera también ayudaría al Rey Felipe VI y a España.

Porque si Sánchez se estrella en la batalla sanitaria y económica del otoño, además del daño que ello le iba a producir a España, el PSOE con Sánchez a la cabeza podría romper el pacto constitucional para lanzarse en pos de la III Republica de la mano de Podemos y los nacionalistas.

De manera que Sánchez y Casado se necesitan (al menos por dos años) y los dos necesitan al Rey Felipe VI, que es quien debería propiciar el diálogo y el acuerdo entre el Presidente del Gobierno y el líder de la Oposición.

Y si Sánchez y Casado no hablan ahora, que estamos en tan grave crisis que incluso amenaza el pacto constitucional y el bienestar de España, en ese caso los españoles habremos entrado en un largo y oscuro túnel del que será muy difícil salir unidos y con la garantía de la estabilidad institucional, el final de la pandemia y el principio de la recuperación económica y social.

Objetivos imprescindibles para cuyo logro se debe salvaguardar la solidez de las instituciones que en este caso y en este tiempo decisivo no pueden fallar.

Sánchez y Casado, PSOE y PP, deben renovar el pacto constitucional al menos para los dos próximos años. ¿Con qué fórmula? Lo primero es que exista la voluntad política de llegar a un acuerdo y si se alcanza esa meta lo demás será mucho más fácil, a sabiendas que existen muchas opciones de pactos que se podrían implementar.

Pero lo primero es el acuerdo y luego todo lo demás, porque tiempo habrá para poderlo implementar. Y está claro que este mes de agosto debería ser el momento para que Sánchez y Casado hablen largamente en busca de una solución. Y si no lo hacen todo irá muy mal y los dos dirigentes políticos lo pagarán muy caro ante los ciudadanos que no se lo iban a perdonar.