Claridad y menos florituras sobre don Juan Carlos

El Rey Juan Carlos I ostenta el título de Rey Emérito de España y miembro de la Familia Real española, y viaja acompañado por escoltas del Estado. Y en esas condiciones y tras haber sido ‘presionado’ para que abandone España, lo que él ha aceptado, no parece apropiado que el Gobierno y la Casa Real estén ocultando la nueva residencia o paradero del monarca.

En las actuales y muy graves circunstancias la opinión pública española tiene derecho a saber dónde está el Rey Emérito, y resulta alarmante y un tanto infantil el juego del escondite de don Juan Carlos al que ahora están jugando la presidencia del Gobierno y la Jefatura del Estado.

Un juego temerario que, lejos de apaciguar los ánimos, provoca inquietud y un sin fin de especulaciones. Y si es cierto que don Juan Carlos está en Abu Dhabi, como ha publicado el diario ABC, esa no es desde luego una buena noticia, porque es de las dictaduras del Golfo Pérsico (Arabia Saudí y Oman)  de donde parece ser que salió el dinero opaco del monarca que es objeto de las investigaciones de las fiscalías de Suiza y España.

Por todo ello sería importante que impere la transparencia y que se informe a la ciudadanía que está pasando con don Juan Carlos y se diga de una vez por todas donde está y donde fijará su residencia.

Sobre todo porque no está este país, donde la epidemia -y en consecuencia la crisis económica- está rebrotando por doquier, para acertijos y juegos de los salones del poder, desde donde los empresarios más ricos y poderosos de España se han sumado a una campaña de elogios planificados hacia don Juan Carlos que, lejos de ayudar al Rey Emérito, empeoran su situación.

Sobre todo si lo que pretenden es abrir un gran debate político y mediático sobre don Juan Carlos donde tienen todas las de perder porque, aunque el monarca no esté imputado, los documentos y las pruebas que dan fe de su impresentable fortuna oculta y no declarada, son hechos irrefutables.

Y sin duda tan graves  como para que don Juan Carlos se haya tenido que marchar de España, presionado por el Gobierno de Pedro Sánchez y tras haberlo admitido y pactado con su hijo el Rey Felipe VI.

Salvo que los primeros empresarios del Ibex 35, que se han prestado a esta campaña de apoyo a don Juan Carlos I, se hayan subido a esa operación para criticar el hecho de que el Rey Felipe VI haya refrendado la salida de su padre de España. Porque si a don Juan Carlos le asisten tanto méritos como pregonan esos empresarios ¿por qué se ha tenido que marchar?

Lo mejor en estas circunstancias y para no ampliar los problemas del país que son muchos es que don Juan Carlos fije su nueva residencia y en todo momento se informe donde está. Y que se se acaben los mensajes floridos porque no está el país para florituras y menos aún la monarquía y la Familia Real.