Sánchez se va a Lanzarote tras enfrentarse a cinco desafíos

El Presidente Pedro Sánchez se ha marchado unos días de vacaciones a la isla de Lanzarote. Sin duda a descansar de un intenso trabajo tras el inicio de su nueva legislatura el pasado 7 de enero.

Un tiempo en el que el Gobierno de coalición ha tenido que enfrentarse a cinco grandes e inesperados desafíos, empezando con la entrada en tromba en España de la pandemia del Covid-19 que el Gobierno tuvo que afrontar de manera improvisada y sin mucho acierto en su inicial y tardía respuesta.

Pero que luego comenzó a controlar, con los sucesivos ‘estado de alarma’ y los duros confinamientos, que no evitaron el importante número de muertes en nuestro país de 50.000 fallecidos. Una crisis que ahora parece reactivarse con una aparente segunda oleada de contagios aunque controlada pero que se presenta intensa y alarmante para el otoño.

Todo ello afectó en gran manera la economía del país que, en el segundo trimestre del año, perdió un 18,5 % del PIB y más de un millón de empleos. Lo que, sin duda ha condicionado y mucho la acción del Gobierno y sus programas y planes para la redacción de los Presupuestos de 2021.

Como consecuencia de todo ello apareció en España la crisis del turismo en plena temporada estival, lo que empeora la situación económica y todas las perspectivas del otoño que se acerca.

El cuarto desafío al que ha tenido que hacer frente el presidente Sánchez, y del que salió mejor parado, fueron las negociaciones del Consejo Europeo de la UE. En el que, después de no pocas tensiones, España logró mantener la cifra de los 140.000 millones a los que aspiraba y a pesar que el Consejo recortó en un 20 % las ayudas a fondo perdido, lo que no afectó a Italia ni a España.

El quinto desafío, también inesperado, ha sido la crisis de las noticias sobre la fortuna opaca del Rey Juan Carlos I que finalmente, y por ahora, se saldó con la salida de don Juan Carlos de España tras llegar a un acuerdo con su hijo el Rey Felipe VI y después de las presiones que el Gobierno de Sánchez ejerció sobre el palacio de La Zarzuela.

A estos cinco desafíos, que seguirán activos tras las vacaciones de agosto, se le añadirán pronto el del soberanismo catalán que volverá a la carga en el mes de septiembre. Y el no menos importante de las negociaciones para los Presupuestos de 2021, para los que por ahora Sánchez sólo cuenta con los votos del PSOE, UP y PNV, y espera añadir los de Cs y otras minorías pero sin descartar la opción de ERC.

Toda esta ingente labor será objeto de reflexión y de teletrabajo de Sánchez con sus gobiernos y aliados, a lo largo de sus vacaciones porque nada de esto se para en agosto, sino que sigue su propio e imparable recorrido, tal y como se aprecia en la crisis sanitaria y económica del país.

El presidente Sánchez se va de vacaciones pero también queda de guardia por si apareciera alguna otra emergencia nacional. Al margen del resultado de su gestión, con luces y bastantes sombras, hay que reconocer que le ha tocado un tiempo de enorme dificultad.

Donde sobre todo a Sánchez le ha faltado un necesario y extraordinario esfuerzo para conseguir frente a todo ello la unidad nacional. Pidió a todos que arrimaran el hombro pero sin garantías ni contrapartidas por su parte para todos los demás, porque Sánchez buscaba un ‘cheque en blanco’ o simplemente una adhesión incondicional.