Pedro Sánchez necesita al Rey Felipe VI

El presidente Pedro Sánchez, fiel asimismo, sigue sin decir la verdad. Ni sobre el balance de los seis primeros meses del Gobierno de coalición del que dice que ha sido un éxito cuando el país está al borde de la quiebra y con más de 50.000 muertos en la pandemia, hasta sobre su relación con Podemos que califica de excelente cuando todo el mundo sabe que Pablo Iglesias y él están como el perro y el gato.

Ni siquiera ha dicho la verdad sobre la crisis del Rey Juan Carlos I, de la que asegura que él no ha presionado para que se vaya de España pero dejando caer que si lo hizo, al tiempo que atribuye la decisión a la Casa Real como si hubiera sido el Rey Felipe VI quien hubiera pedido a su padre que se fuera de España.

Lo que tampoco es verdad, porque lo más lógico parece que haya sido don Juan Carlos fue quien tomó la decisión para proteger al Rey Felipe VI y a La Corona y también su intimidad porque en España no tendría nada fácil salir de su ‘confinamiento político’ y una nueva residencia sin sufrir incidentes.

Y como además don Juan Carlos contaba con el ofrecimiento y protección de su amigo Pepe Fanjul en Santo Domingo, pues puede que esa haya sido su decisión, consensuada con su hijo y sin la intervención de Sánchez.

Un Sánchez que desde su proverbial optimismo, y a pesar de los pesares, sigue pidiendo al resto de fuerzas políticas que ‘arrimen el hombro’ como si fuera el capataz de un paso de la Semana Santa.

Pero sin entender el pretendido capataz que los costaleros tienen que tener muchas cosas en común, al margen de la devoción, como son: la estatura, el ritmo acompasado, además de saber girar a la izquierda y a la derecha, o de caminar hacia delante y hacia atrás.

Y si Sánchez no se lleva bien con Podemos en el seno del Gobierno más difícil aún es que logre cuadrar unos Presupuestos que apoyen a la vez UP, PNV, Cs y ERC. Porque cada partido tiene su propio programas y porque estos cuatro se llevan muy mal entre sí.

Y además de entre los citados solo a Cs le interesa España y no al resto de los invitados que consideran, empezando por Podemos y siguiendo por los nacionalistas, que cuando peor le vaya a España mejor para ellos.

O sea, que Sánchez, de momento solo tiene un pacto con PNV -que pagó muy caro con 2.000 millones para el déficit del Gobierno Vasco- y nada más, salvo una buena sintonía con Cs a los que odian Iglesias y Junqueras desde UP y ERC.

Un Iglesias que, frente al reconocimiento de Sánchez de la importancia de la monarquía del Rey Felipe VI para la ‘estabilidad’ del país en este tiempo tan difícil, cree que la crisis de don Juan Carlos es una buena oportunidad para plantear ahora la causa de un República Española bolivariana, feminista, de izquierda populista y con una confederación de naciones. O sea, el caos.

Lo que rechaza de plano Sánchez -y no porque él no sea republicano- sino porque ahora necesita al Rey Felipe VI para dar una imagen de ‘estabilidad’  nacional. Y para poder recibir, a lo largo de los próximos seis años, 140.000 millones de la UE, y otras inversiones privadas nacionales e internacionales para la recuperación de la economía y del empleo que ahora es lo único que le garantizaría su permanencia en el poder.