La máquina de La Moncloa trabaja sin parar

Aunque aparentemente el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez es de izquierdas -social-comunista a decir del PP- en su práctica política su único y verdadero compromiso es el de la permanencia en el poder. En el entendimiento, mal interpretado, de que el interés general de España y los particulares de Pedro Sánchez coinciden.

Y todo ello por más que, en las primeras actuaciones del Gobierno, cuando aún no se apreciaba en el horizonte la tormenta de la pandemia, se hayan tomado decisiones de claro sesgo progresista como el Salario Mínimo Vital, y la posterior promesa, todavía por cumplir, de qué de esta crisis económica saldremos por la izquierda y no como ocurrió en la crisis financiera de 2008.

Ni siquiera los pactos de investidura con Podemos y el soberanismo de ERC son al día de hoy compromisos inamovibles. Y para ello, y para confirmar su estabilidad en el poder, el Presidente Sánchez se ha encontrado -‘no hay mal que por bien no venga’ dice el refrán- con ‘la ayuda’, a su pesar, de la gran crisis económica y social que se deriva de la pandemia del Covid-19.

Lo que le permite a Sánchez regresar a la cruda realidad del país, al margen de sus compromisos ideológicos y soberanistas de la investidura, en pos de la senda liberal que impera en nuestro entorno de la UE y que nos obliga, ahora más que nunca, a aceptar las reglas del juego de la convergencia y objetivos fiscales de deficit la eurozona de la UE.

Lo que incluye la obligación de reformas estructurales y de renuncias en el ámbito de la política fiscal y laboral del Gobierno si es que España quiere recibir las ayudas que, por valor de 140.000 millones de euros, nos promete la UE.

Naturalmente, si es que se cumplen las duras normas de ‘condicionalidad’ establecidas y que serán vigiladas de cerca por ‘los hombres de gris’ de las instituciones de la UE y los llamados países ‘frugales’ del norte de la Unión.

Unas ayudas que sin duda van a condicionar los Presupuestos de 2021, en cuya elaboración y búsqueda de ayudas parlamentarias está trabajando la maquinaria de La Moncloa. La que carece de ideología -y de los más primarios escrúpulos democráticos- y que vive en el pragmatismo más obsceno y oportunista para la consecución de la estabilidad y la continuidad del actual Gobierno en el poder.

Transmitiendo con su enorme aparato de propaganda -el aplaudiómetro- el mensaje del interés general de España y el del Gobierno, o mejor dicho el de Sánchez, son la misma cosa, lo que tampoco no es verdad.

Pero contando, eso sí ‘La Máquina’ de La Moncloa con la muy inestimable colaboración del Partido Popular de Pablo Casado que ha perdido pie en los grandes medios de comunicación y que ha abandonado la moderación y el centro político que en el PP representa Alberto Núñez Feijóo.

Un PP que no tiene más esperanza que el hundimiento de Sánchez en la crisis de la economía y el empleo, lo que implica también el hundimiento de España en estas crisis que amenazan la estabilidad y la recuperación del país. Es decir cuando peor para España (y para Sánchez) mejor para el PP.

Y en estas estamos cuando la maquinaria de La Moncloa trabaja a grandes velocidades para cuadrar, cuando antes, los Presupuestos de 2021 que les exige la UE y con los que Sánchez pretende apuntalar su estabilidad. Y es bien posible que dichos Presupuestos se conviertan pronto en una realidad y en otro gran triunfo de Sánchez que el aplaudiómetro de la propaganda de La Moncloa sin duda alguna festejará.