A Sánchez, el aplaudido, se le cae el PIB y se compra el PNV

Pedro Sánchez, el aplaudido, sigue cosechando récords en Europa y esta vez en la destrucción económica tras conocerse la caída del PIB del 18,5% en el segundo trimestre del año y en pleno confinamiento ciudadano y cese de la actividad económica.

De esa manera España, que ha logrado la cifra más alta de la UE en muertes por habitante (unas 50.000 según las cifras más realistas) por la pandemia, ahora se pone a la cabeza en el hundimiento del PIB, que en nuestro caso dobla a otros países de la UE muy afectados como Alemania.

Si a ello añadimos el millón de destrucción de empleos en el mismo periodo (de abril a junio), y el desastre de la temporada turística estival, veremos que el presidente Sánchez, el aplaudido, tiene por delante un apasionante otoño económico y social de alta tensión.

Y, además, necesitado de una estabilidad política que de momento no tiene asegurada aunque Sánchez, el aplaudido, en el último debate del miércoles en el Congreso amenazó diciendo: ‘prepárense para una fructífera y larga legislatura’.

Bueno, lo de ‘fructífera’ es mucho decir, y lo de larga es una exageración dado que todas las legislaturas duran lo mismo y, en el mejor de los casos y si logra aprobar los Presupuestos de 2021, Sánchez, el aplaudido, tendrá estabilidad hasta primeros de 2023 pero nada más.

En todo caso, Sánchez, el aplaudido, ya se ha comprado el apoyo del PNV con el dinero público ofreciéndoles un objetivo de déficit para 2020 del 2,6%, lo que viene a suponer un colchón relleno de 2.000 millones de euros.

Y lo que imaginamos que ha servido para que Íñigo Urkullu se presente en la cumbre autonómica de San Millán de la Cogolla -a la que sólo ha faltado el payaso de Quim Torra- y también para el ‘sí’ del PNV a los Presupuestos. Un partido este, que lidera Antoni Ortuzar, y que siempre cobra al contado los ‘servicios amorosos’ que presta al Gobierno de España.

Ahora bien, lo que la ministra María Jesús Montero ha cedido al PNV tendrá que cederlo también al resto de Comunidades Autónomas. De lo contrario a la revuelta social y empresarial del otoño -todos pidiendo- se les sumará el plante autonómico e institucional.

Y en ese caso como escribió Hemingway España será ‘una fiesta’ pero del caos, la indignación y el descontrol nacional. Y esto hace ya mucho tiempo que se está viendo venir y que no tiene más solución que la de un Gobierno de ‘unidad nacional’ (a la italiana) o la ‘gran coalición’ PSOE-PP.

El que Pablo Casado no quiere porque está convencido -porque se lo dice Aznar- que Sánchez, el aplaudido, se cocerá en su salsa y en la compañía de Pablo Iglesias, y entonces llegará el tiempo del adelanto electoral donde Casado, el iluso, se volverá a estrellar.

Como el Cholo Simeone el presidente Sánchez, el aplaudido, va ‘partido a partido’. Y cree haber ganado el encuentro de Vitoria con el PNV. Y ahora viene el tiempo de Inés Arrimadas y Cs. Y si Sánchez, el aplaudido, vuelve a ganar en el centro de la política entonces ya solo le quedará la conversión liberal de Pablo Iglesias quien, deslumbrado por los destellos y disfrute del poder, se caerá del caballo -o del borrico- y para seguir en el Gobierno no dudará en abrazar el pacto liberal, con la excusa verdadera de que estamos en plena emergencia nacional.

Ese es el plan de Sánchez, el aplaudido, que tiene la bolsa llena de fondos que le ha prometido la UE y que repartirá con prioridad en favor de los que son sus aliados y los leales que asistieron a los ejercicios espirituales de San Millan de la Cogolla, donde también estuvo presente el Rey Felipe VI y lo que deja fuera de juego y del reparto a Quim Torra. Al menos hasta que, con la cara llena de ceniza, pida disculpas y se ponga a la cola de todos los que pretenden cobrar.