En qué quedamos, que vengan o no los ingleses

Este país nuestro es asombroso. Están llorando en Baleares y Canarias por la ruina turística que supone el que el Gobierno de Londres haya impuesto una cuarentena a los viajeros que lleguen al Reino Unido procedentes de España, cuando aparece este curioso personaje en el que se ha convertido Fernando Simón para decir que está encantado con la decision de Boris Johnson porque así vendrán menos ingleses a España (sic).

¿En qué quedamos? Nos conviene o no nos conviene la cuarentena del Reino Unido y el que vengan o no vengan los ingleses a España (en 2019 vinieron más de 4.300.000 en julio y agosto).

Según los Gobiernos de Baleares y Canarias, a los que se han sumado los de Valencia y Andalucía, la decisión de Londres supone un gran desastre para la temporada turística en esos territorios de España.

Pero el artista Simón -que sigue sin dar la verdadera cifra de los fallecidos en España por el Covid-19 y el número de ancianos muertos en residencias- afirmó ayer que, desde ‘el punto vista sanitario’, es mejor que los ingleses no vengan porque así no traerán contagios, aunque reconoce que eso para el turismo es una pésima noticia.

O sea, que Simón apuesta por el ‘Santiago y cierra España’ para no importar contagios mientras los gobernantes de las zonas más turísticas del país le piden al Gobierno de Sánchez que interceda ante el Ejecutivo de Johnson para anular tan conflictiva decisión.

Y todo ello mientras en Aragón se disparan los contagios, Torra afirma que Cataluña está en una situación límite y Pablo Casado pide al Gobierno una reforma legal que permita imponer restricciones limitadas de movilidad sin regresar a los ‘estados de alarma’.

Los que tanto le gustan a Sánchez para poder gobernar por decreto, aplazar la Mesa de Diálogo catalana y apaciguar a Pablo Iglesias con vista a las que se anuncian prontas y difíciles negociaciones sobre los Presupuestos.

Y por si algo faltara desde fuentes diplomáticas se afirma que la cuarentena británica ha sido una represalia política del ‘premier’ Johnson en respuesta a la misteriosa entrevista mantenida por la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, y el ministro principal de Gibraltar Fabián Picardo, y de la que no se conoce nada concreto.

Es decir que volvemos a la disyuntiva de: o riesgo de contagios y de una ‘segunda ola’ de la epidemia -lo que niega Simón-; o una plena actividad económica aunque aumenten los rebrotes.

Y mientras tanto el presidente Sánchez encantado con la situación, porque se ve con las arcas llenas de euros de los fondos de la UE, con todo el mundo a su alrededor (autonomías, sindicatos y empresarios) pidiendo dinero y con el fantasma de ‘la segunda oleada’ del virus deambulando por la política lo que le permite pedirle a Iglesias ‘flexibilidad’ económica y laboral y a los catalanes paciencia y barajar.