Puigdemont y Junqueras, duelo a garrotazos

El ‘procés’ catalán está agotado y fracasado y sus principales promotores, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, están presos o prófugos de la Justicia y se llevan a matar entre ellos, como dos españolazos mal encarados que son. Y que bien recuerdan al cuadro De Francisco de Goya de ‘La Riña’ o el ‘Duelo a garrotazos’ de dos villanos, como Junqueras y Puigdemont.

Aunque lo peor de sus hazañas, de las que fue impulsor Artur Más, fueron las monumentales mentiras sobre las que se construyó ‘el procés’ (como el ‘España nos roba’, hasta que se descubrió que los ladrones eran los Puyol)  y que están en el origen de la fractura social y la gran ruina económica a la que estos dos, Junqueras y Puigdemont, han llevado a Cataluña.

El último garrotazo que Puigdemont le ha propinado a Junqueras escrito está en su reciente libro de memorias en el que le llama ‘traidor’ en varias ocasiones, y en respuesta a las acusaciones que el jefe de ERC le hizo de ‘cobarde’, por haber salido huyendo de Cataluña tras la declaración de la independencia en el Parlament el 27 de octubre de 2017.

Y, hay que reconocerlo, los dos tienen razón. Puigdemont es un cobarde por salir huyendo a Bélgica siendo el presidente de Cataluña, abandonando a su pueblo y a sus compañeros de la Generalitat que cayeron en las manos de la Justicia y posteriormente en la cárcel.

Y Junqueras siempre fue un traidor a Puigdemont (y a Cataluña) a quien  siempre le quiso quitar el cargo de presidente de la Generalitat. Y al que llamó ‘Judas’ cuando, en vísperas de la declaración de la independencia, Puigdemont estuvo a punto de disolver el Parlament y de adelantar unas elecciones catalanas en las que, por primera vez, el independentismo pudo haber sacado mayoría absoluta tras los enfrentamientos del 1-O.

Pero Junqueras no quería elecciones y envió a la Generalitat, vía Rufián, un tuit donde se hablaba de ‘las 155 monedas de plata’ al tiempo que desde ERC se convocaban manifestaciones en torno al Palau de la Generalitat y, entonces, el cobarde de Puigdemont se asustó y no disolvió el Parlament. Pero a partir de ese momento preparó su fuga y cuando vio que la Justicia se ponía en marcha huyó a Bélgica y por ahí continúa en Waterloo.

Pero la pelea a garrotazos se reactiva a diario, como se aprecia en el nuevo libro de Puigdemont plagado de mentiras y sandeces parte de un personaje que carece de la mínima dignidad y ni siquiera de talento o de una pizca de grandeza y responsabilidad.

Además Puigdemont nombró como su representante y presidente a todo un pintoresco personaje, Quim Torra, al que le queda un mes y medio para ser inhabilitado (por idiota y desobediente) y que ha llevado a Cataluña a un desastre económico y sanitario (Francia recomienda ‘vivamente’ no viajar a Cataluña) de la que difícilmente los catalanes se van a recuperar en los años venideros.

Y no perder de vista la crisis del PDeCAT roto en tres partes y desde donde Marta Pascal se ha marchado para fundar el Partido Nacionalista Catalán, con apoyo de la burguesía moderada y del PNV y en pos de la recuperación del viejo ‘catalanismo’ que durante muchos años representó CiU.

Y ahora la pandemia asola Lérida y Barcelona, el presidente Pedro Sánchez se escuda en la crisis sanitaria para no convocar la Mesa de Diálogo que le exige ERC, y el Tribunal Supremo está volviendo a internar en prisión a los golpistas condenados por el golpe del 27-O y ilegal y arbitrariamente liberó la Generalitat.

La misma Generalitat -que está prácticamente en quiebra- que se apresta a acudir a la cumbre autonómica de San Millán de la Cogolla del próximo 31 de julio para ver si pillan algunos de los millones que el Gobierno de España y Consejo Europeo están preparando para afrontar en un muy difícil otoño la recuperación económica del país.

Y al fondo de todo ello se esperan elecciones autonómicas catalanas para el otoño en la fecha que Puigdemont le indique a Torra. Y puede que antes de lo que algunos se imaginan, incluso en septiembre, para evitar Puigdemont, que será candidato de JcCAT a la Generalitat, que el esperado indulto de Sánchez a Junqueras llegue a tiempo para que el jefe de ERC también sea candidato, y para impedir que tome presencia y fuerza el PNC de Pascal.

Demasiadas cosas a la vez y todas ellas confusas y contradictorias mientras Junqueras y Puigdemont con los pies hundidos en el barro siguen dándose garrotazos ante el abatido y confundido pueblo catalán recreando una de las más famosas ‘pinturas negras’ del genial pintor español y que en el Museo del Prado está.