La segunda oleada y los nervios de Iglesias

Acabamos de superar la crisis de la UE con un importante acuerdo sobre los fondos para la recuperación económica y, cuando aún estamos celebrando ese acuerdo que sin duda favorece a España, en nuestro país reaparecen con intensidad los rebrotes de la pandemia del Covid-19, como resultado de la gran movilidad de las vacaciones tras el fin de la desescalada.

Y sobre todo por la imprudencia de las reuniones y concentraciones de todo orden sin la prudencia y la prevención necesaria. Y especialmente entre los jóvenes hasta llegar en el día de ayer a los 1.000 contagios, lo que nos lleva a cifras preocupantes que los expertos empiezan a calificar como el inicio de una segunda oleada del virus y una dramática marcha atrás.

Al Gobierno de Pedro Sánchez le corresponde actuar con la firmeza que la ocasión está demandando antes de que sea demasiado tarde y que el país regrese a situaciones difíciles como en los días del confinamiento.

Aunque está claro que la carga vírica de los últimos contagios es menor, que los servicios sanitarios están mejor preparados y que en las últimas horas el número de muertes ha sido limitada, de tres fallecidos.

Pero si se confirma la ‘segunda oleada’ al nuevo impacto sanitario habrá que sumar el económico por el cese de la actividad de muchas empresas y de manera especial en el comercio y el turismo. Y ello repercutirá en los planes del Gobierno para afrontar la redacción y negociación de los Presupuestos de 2021 que son la herramienta política fundamental que deberá permitir un horizonte de estabilidad del país.

Y a este respecto conviene subrayar los problemas que está creando en el seno del Ejecutivo Pablo Iglesias y su partido UP. Los que, para ocultar los problemas internos de su formación política, están lanzando mensajes de corte rupturista y radical que no solo no ayudan nada sino que empeoran la situación general de España.

Mensajes y actitudes que pueden acabar entorpeciendo la llegada a España de los fondos que el Consejo Europeo acaba de aprobar. Iglesias lo sabe y precisamente por ello aumenta la provocación, convencido de que sin UP el presidente Sánchez no podrá actuar. Pero si Podemos va demasiado lejos en sus desafíos al final se puede equivocar tanto si Sánchez consigue unas nuevas alianzas como si provoca un adelanto electoral.