‘Dineros son calidad’ y Sánchez los tiene ahora

Con la bolsa llena de millones de euros ha regresado Pedro Sánchez de su cumbre de Bruselas y ha levantando aplausos en Moncloa y el Congreso, como un torero que da, con las orejas cortadas, la vuelta al ruedo triunfal.

Las cosas son como son y por más que le pesen a algunos y les irriten a otros lo cierto es que Sánchez triunfó en el Consejo Europeo porque, a la chita callando, se trajo a España los fondos que él había reclamado. Y es cierto que hubo recortes de último minuto pero esos recortes fueron para otros pero no para España.

De manera que al Cesar lo que es del Cesar y en este caso corona de laurel a Sánchez. Y penoso resulta ver a la oposición buscando los cinco pies al gato para decir que fue un rescate, que no abrió la boca, o que si al final va a aceptar las políticas liberales de la UE. Al final, y esa es la única verdad, Sánchez ganó y con él España.

Y eso va a facilitar los pactos de reconstrucción y los Presupuestos de 2021 porque todos saben, y los presidentes autonómicos del PSOE, del PP o de los nacionalistas los primeros, que Sánchez tiene la bolsa llena de ayudas y de créditos y capacidad para repartir ese dinero. Y, primer ejemplo, algo les va a caer, por fin y con justicia, a la enseñanza concertada porque también, y nunca mejor dicho, son hijos de Dios.

Y ello, ‘dineros son calidad’ en versos de Góngora, va a facilitar y mucho los pactos de Gobierno y los consensos, como los que se aprobaron ayer en el Congreso para la reconstrucción de Sanidad, Europa y Economía, aunque éste último tendrá que volver a ser votado en el próximo pleno al producirse un empate tras declararse nulo el voto de una diputada.

Faltó el capítulo Social, pero todo se andará a nada que empresarios y sindicatos empiecen a pedir también y Sánchez, ‘el magnánimo’, responda con una sonrisa de oreja a oreja aquello que Adolfo Suárez le dijo una vez a José Ramón Lasuen cuando preparaba la lista del primer Gobierno de UCD: ‘no os preocupéis, habrá globitos para todos’.

No estamos diciendo ahora que Sánchez es el campeón mundial de los pesos pesados y un estadista sin par, porque le preceden unos sonados disparates y le puede su carácter y su soberbia. Y cuando pasen los fastos de la Cumbre de Bruselas y regresemos a la cruda realidad es bien posible que Sánchez regrese al ‘sanchismo’ rojo y rupturista con todo lo que ello significa y, entonces, vuelta a empezar.

Pero ahora Sánchez está en sus días de gloria y hay que dejarlo disfrutar, sobre todo ahora que ha mordido en Bruselas la manzana hiper realista de la economía liberal, dándose codazos con Merkel y Macron. Y hasta con Rutte, ‘el holandés errante’ con el que al principio -sólo al principio- se enfrentó.

El que más difícil lo tiene es Pablo Iglesias porque sabe que los ‘hombres de gris’ vigilan de cerca el chalé de Galapagar y no le dejarán hacer disparates ni despotricar. Pero Sánchez, con la bolsa llena, ahora es el Rey del Mambo porque sabe que, como decíamos al principio, ‘dineros son calidad’.