Triunfo histórico de la UE, bueno para España

El acuerdo hallado en el Consejo Europeo para la puesta en marcha de un fondo de 750.000 millones de euros para la recuperación de la economía de los países más dañados por la crisis del COVID-19 es un hecho histórico sin precedentes en la UE, donde por primera vez se emitirá deuda europea con el respaldo de todos los países.

Y un muy buen acuerdo para España, que recibirá 140.000 millones de los que 72.000 serán en ayudas y 68.000 en créditos y bueno para el Gobierno del Presidente Pedro Sánchez -que deberá hacer reformas estructurales- y que podrá contar con una ingente ayuda financiera y créditos para afrontar la dura crisis que tenemos encima y armar así los Presupuestos de 2021 que le pueden garantizar, a él y a Pablo Iglesias la estabilidad en la legislatura.

Los llamados países frugales, que lideró Holanda con ayuda de Dinamarca, Suecia, Austria y Finlandia, no han conseguido todos sus objetivos pero sí buena parte de ellos, al reducir el monto de las ayudas a 390.000 millones, pero aumentando los créditos hasta los 360.000 millones. A su vez estos países, más Alemania, recibirán cheques compensatorios de unos 45.000 millones por su aportación neta a los Presupuestos de la UE.

Pero los frugales no han conseguido cláusulas de veto en las condiciones para la vigilancia del uso de los créditos y ayudas por los países receptores sino mayorías reforzadas frente a la unanimidad que exigían. Ni tampoco habrá veto para Polonia y Hungría como se pedía pero si vigilancia.

Con este acuerdo, que sin duda añorará el Reino Unido, la Unión Europea refuerza su imagen en el mundo y transmite un mensaje de confianza a los mercados internacionales que sin duda también beneficiará a España.

Pero Pedro Sánchez y Pablo Iglesias deberán renunciar a una buena parte de su programa económico y social, y abordar reformas las estructurales, probablemente en las pensiones y sin tocar ni endurecer las reformas del último Gobierno de Mariano Rajoy en materia laboral.

La posición de Sánchez en la cumbre ha sido la de máxima prudencia, de ‘escucha activa’ la calificó el presidente quien dijo estar satisfecho al 95 %, para no tensar la negociación una vez que Sánchez sabía que el fracaso de la Cumbre pondría a España al borde de la quiebra en un otoño tenso en el ámbito social.

Han sido cuatro días y cuatro noches de intensas negociaciones en las que Francia y Alemania han desempeñado un papel ejemplar, y donde España sin hacer ruido se ha mostrado colaboradora de la solución. En la que no parecía confiar el líder del PP, Pablo Casado, quien lejos de ayudar se ha posicionado en ocasiones cerca de Holanda y sus aliados, lo que sin duda y con razón Sánchez se lo reprochará.