Holanda nos quiere gobernar 

Europa regresa a sus noches de insomnio en el Consejo Europeo y esta vez para salvar a Europa de sus propios demonios, que en este caso son los llamados países ‘frugales’ de Holanda, Suecia, Austria y Dinamarca.

Los que, al margen de la solidaridad y necesidad de reactivar la economía europea  tras el duro impacto de la crisis del Covid-19 están actuando con alta dosis de egoísmo y ceguera frente a España e Italia, naciones que más han sufrido la crisis sanitaria y de las que Olinda y sus socios han venido a decir que son naciones despilfarradoras y de poco fiar.

Y por ello los ‘frugales’ quieren reducir las ayudas subsidiarias de los fondos de la UE rebajando 50.000 millones de los 500.000 millones propuestos por la Comisión Europea. Y a la vez endureciendo los controles con la regla de la unanimidad para el uso y reparto de los fondos -la condicionalidad- llegando a mencionar exigencias concretas de reformas estructurales nacionales para los sectores laborales y de las pensiones.

Lo que ha declarado, personalmente, el primer ministro de Holanda, Mark Rutte, y lo que constituye una directa intromisión en la soberanía nacional española e italiana que el presidente Sánchez y su colega Conte, de Italia, no deberían de aceptar, al menos en esos términos.

Se equivoca Rutte si intenta comparar y equiparar la actuación de la UE en la crisis financiera de 2008 y, por ejemplo, en el caso de Grecia en aquellos años. Esta crisis, no se olvide, tiene un origen sanitario y ya ha causado un duro impacto social porque se ha llevado la vida de miles de personas, ha destruido miles de empresas y también millones de empleos.

Y sobre ella planea la amenaza de la distorsión del Mercado Único de la UE, de la subsistencia de la cohesión europea y de la propia estabilidad del euro.

Cuestiones de alto calado político que aún no se han puesto sobre la mesa pero que van a aparecer si Holanda y sus pequeños aliados insisten en el bloqueo de la situación, para que Rutte (que debe de estar obsesionado con el Duque de Alba) tenga el derecho de veto y capacidad de intervenir en los gobiernos de Madrid y Roma.

Naturalmente el presidente Sánchez, que está volcado en las negociaciones varias y multilaterales de la cumbre, algo tiene que ceder porque los fondos que están en juego son muy importantes para España, como lo son también para Italia y otros países de la UE. Pero todo tiene un límite y en cuestión de soberanía nacional el presidente Sánchez no puede ceder.

La noche de este sábado se anuncia muy larga y a la vez determinante una vez que están en juego muchas cosas importantes y ahí incluida la propia supervivencia de la UE.