Cayetana debería dimitir y pedir disculpas a Alonso

Aunque el responsable máximo del gran fracaso del PP en el País Vasco es Pablo Casado, la inductora de esta derrota ha sido la portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Cayetana Álvarez de Toledo.

La que descalificó a Borja Semper y Alfonso Alonso acusándoles de ‘tibieza’ frente a los nacionalistas y promocionó la candidatura ultra radical de Carlos Iturgaiz, hasta provocar el cese de Alfonso Alonso como presidente del PP vasco y su retirada de la cabecera del cartel electoral poco antes de estas elecciones.

Con Alfonso Alonso, el que además se resistía al pacto electoral con Cs, el PP había obtenido en anteriores comicios 9 diputados en el Parlamento de Vitoria. Con Carlos Irturgaiz el PP se ha quedado en 3 porque, de los 5 que logró en los comicios del pasado domingo, 2 se los ha quedado Cs.

Y si a ello le añadimos el gran triunfo del moderado Alberto Núñez Feijóo en Galicia (donde vetó la presencia de Cayetana en su campaña electoral) está claro que alguien, o algunos, deberían de asumir ya la responsabilidad de la derrota vasca.

La que debería provocar las respectivas dimisiones de sus cargos políticos de Carlos Iturgaiz -autor de un penoso y falso discurso en la noche electoral- y de Cayetana Álvarez de Toledo, abandonando el puesto de Portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, antes de que acabe destrozando el ‘tibio’ -este si tibio- liderazgo de Casado en el PP y en la Oposición.

Casado no funciona y ahora la alargada sombra de Feijóo se proyecta sobre la sede central del PP de Génova 13. Y no funciona Casado porque vive en plena confusión, comunica mal y es un mal estratega político. O, dicho de otra manera, consiente que José María Aznar marque el rumbo del PP por el flanco conservador de la política y alejado del centro.

Y también porque Casado se ha equivocado con sus cuatro nombramientos claves como fueron: Teodoro García Egea -el que pretendió colar a Casado en el triunfo de Feijóo-; Cayetana Álvarez de Toledo, que va de bronca en bronca; Carlos Iturgaiz, un zombi que regresó para fracasar; e Isabel García Ayuso, un gran desastre -también impulsada por Cayetana- que acabará en los tribunales por la muerte de miles de ancianos en residencias de Madrid.

Además Casado pretendía comerse a Cs y al final ha sido Arrimadas la que le ha birlado dos diputados vascos al PP entrando en la Cámara de Vitoria, pero tras causar cierta confusión en la campaña electoral vasca del PP lo que le permitió a Vox lograr un diputado en el Parlamento vasco, que le obligará a Iturgaiz a radicalizar, más si cabe, su discurso en Vitoria.

Además tampoco parece, por el momento, que Arrimadas vaya a romper su relación con el Gobierno de Sánchez e Iglesias de cara a los Presupuestos de 2021, y ni siquiera después de los ataques del vicepresidente Iglesias al rey Felipe VI. Lo que deja a Casado en una extraña situación y a la espera de lo que pueda ocurrir en las elecciones catalanas del otoño, donde ya se verá qué pasa con la pretendida coalición electoral de Cs y el PP.

En suma: Cayetana debe dimitir antes de que organice una nueva bronca política, que la va a organizar porque como al alacrán ‘le puede el carácter’. Y debe dimitir reconociendo que se equivocó porque la realidad del País Vasco es como decía Alfonso Alonso y no como lo creían ella, Casado e Iturgaiz.

Pero Cayetana, tan aficionada como es a dar lecciones democráticas, no dimitirá de manera responsable y ejemplar. Pero al menos debería de pedir públicas disculpas a Alfonso Alonso. El que, lamentablemente, ha dejado la política donde siempre hizo (en Vitoria y en Madrid) una excelente labor, por lo que su marcha constituye una pérdida notable para el País Vasco, España y para el PP.