Inquietante Sánchez y perturbador Iglesias 

La ‘tormenta perfecta’ en la que está inmersa España lejos de amainar crece de manera exponencial y es, en estas circunstancias, en las que se entiende que una mayoría de los países ‘pequeños’ de la UE del Eurogrupo hayan optado por la candidatura del Irlandés Paschal Donohoe para ocupar la Presidencia del Eurogrupo dejando fuera a la vicepresidenta económica de España, Nadia Calviño.

Y eso ha ocurrido por causa de la grave crisis económica y social de este país. Y especialmente por la ausencia de cohesión y de estabilidad del Gobierno de coalición socialista-comunista que preside Pedro Sánchez en estrecha colaboración con Pablo Iglesias, que carece de las credenciales necesarias para asumir en estos momentos el liderazgo del Eurogrupo.

Y por si algo faltara estamos asistiendo, desde el interior de este Gobierno y por parte de Iglesias y con la pasividad de Sánchez a un ataque al Poder Judicial, a la prensa y en las últimas horas a la Monarquía lo que constituye un misil lanzado desde el Gobierno de España contra la línea de flotación de la Constitución Española, en la que la Monarquía Parlamentaria constituye su piedra angular.

Porque no se puede entender que, desde la vicepresidencia tercera del Congreso de los Diputados, la diputada de Podemos, Gloria  Elizo, pida la abdicación del Rey Felipe VI y un referéndum sobre la Monarquía sin que estas peticiones no fueran conocidas y autorizadas por Pablo Iglesias y no respondidas inmediatamente por el presidente Sánchez.

El que dice que está mediando para proteger y aislar al Rey Felipe VI de los escándalos de su padre el Rey emérito. Cuestión sobre la que Sánchez ha dicho, hace poco que era ‘inquietante y perturbadora’.

Aunque está claro que el ‘inquietante’ desde que llegó al poder -de la mano de Junqueras, Puigdemont, Otegui y Ortuzar- es Sánchez, y el ‘perturbador’ que pretende desde hace tiempo el dinamitar la Transición y la Constitución es Iglesias.

Lo que no quita, por otra parte, importancia a los graves hechos que hemos conocido en estos días a propósito de los negocios opacos del Rey emérito Juan Carlos I que son a todas luces reprobables y dignos de investigación judicial, al menos en los aspectos no cubierto por su inviolabilidad o por su prescripción.

Pero, dicho esto, no creemos que en el vigente momento español, cuando aún estamos saliendo de la crisis sanitaria del Covid-19 (con 73 puntos de rebrotes) e inmersos en la mayor crisis económica española de los últimos años, este sea el momento oportuno para abrir una crisis de Estado.

Lo que daría alas a la inestabilidad y a la pérdida de confianza en España cuando estamos a la espera del regreso de turismo, de los Fondos de la UE, de la reactivación de la economía. Y todo para salvar millones de puestos de trabajo que se pueden perder de aquí a finales de año.

Y es en estas graves circunstancias cuando el ‘inquietante’ Sánchez y su aliado, el ‘perturbador’ Iglesias, lejos de querer unir el país se dedican a ampliar la fractura política y social camino de nadie sabe hacia donde.

Cuando además acabamos de perder la Presidencia del Eurogrupo y se está en las vísperas del Consejo Europeo del día 18 que debe aprobar los Fondos de Recuperación de la UE. Y todo ello en el momento en el que Podemos pide, desde el Gobierno de España, la abdicación del Rey Felipe VI que es un monarca limpio y ejemplar y un pilar fundamental del presente y difícil momento político español.