Los intelectuales progresistas también critican a Pablo Iglesias 

Ha sido Juan Frasco Martín Seco quien hace ya unos días denunció en este periódico el nuevo, sectario y coercitivo activismo político de una pretendida izquierda populista, en un excelente artículo titulado 'La dictadura de lo políticamente correcto’. 

Ahora 150 intelectuales progresistas de todo el mundo, desde Noam Chomsky a Francis Fukuyama, o Salman Rushdie, Gloria Steinem y Michael Ignatieff, entre otros han firmado una carta en la revista Harper denunciando que una pretendida izquierda, populista y activista, le responda a la extrema derecha de Donald Trump en los EE.UU., con actitudes no democráticas ‘imponiendo su propio estilo de dogma y coerción’.

Y añaden los intelectuales firmantes. “Los responsables de instituciones, en una actitud de pánico y control de riesgos, están aplicando castigos raudos  desproporcionados en lugar de aplicar reformas pensadas. Hay editores despedidos por publicar piezas controvertidas; libros retirados por supuesta poca autenticidad; periodistas vetados para escribir sobre ciertos asuntos; profesores investigados por citar determinados trabajos”.

Y los intelectuales denunciantes concluyen diciendo: “La manera de derrotar las malas ideas es la exposición, el argumento y la persuasión, no tratar de silenciarlas o desear expulsarlas. Como escritores necesitamos una cultura que nos deje espacio para la experimentación, la asunción de riesgos e incluso los errores. Debemos preservar la posibilidad de discrepar de buena fe sin consecuencias profesionales funestas”.

En Estados Unidos, lo hemos visto en la destrucción de las estatuas y en auto censura periodística hasta en The New York Times tras cesar al jefe de las páginas de opinión, Jemes Bennet, por haber publicado un artículo de un senador del Partido Republicano muy favorable a Trump.

Pero en España lo estamos viviendo también en las actitudes de Podemos, y los señalamientos a medios y periodistas críticos desde el gobierno de Pedro Sánchez -quién sigue amparando estas agresiones- por el neofascismo de Pablo Iglesias contra la democracia y la libertad d expresión. O con muchas actitudes de un feminismo homófobo y virulento que nada tiene que ver ni con el progresismo ni con el feminismo democrático y justo.

Aunque la carta o manifiesto de los intelectuales se refiere a lo que ocurre en los Estados Unidos, también tiene mucho que ver con lo que está pasando en Europa. Y en España, en particular, y ha coincidido con los ataques del vicepresidente Iglesias a la libertad de prensa y expresión sin que el propio  presidente Sánchez lo desautorice de una manera clara y contundente para que semejante comportamiento no se vuelva a repetir. Ni en Iglesias ni entre sus dirigentes como Pablo Echenique que ha resultado ser otro neofascista que quiere recortar y coaccionar la libertad.