El escándalo del Rey emérito daña a La Corona

Las últimas informaciones y documentos aparecidos en la investigación que lleva a cabo un fiscal de Suiza, sobre los negocios opacos y delictivos (pero amparados en España por la inviolabilidad) del hoy Rey emérito Juan Carlos I, son pésimas noticias para el prestigio de la Monarquía.

Y ello por más que desde el Gobierno, ayer, la ministra portavoz María Jesús Montero haya declarado que todas estas informaciones ‘para nada impactan o repercuten en La Corona ni en la actuación del Jefe del Estado’.

Lo que en parte no es verdad porque en la imagen de La Corona sí que impactan dañando la institución. Aunque está claro que en nada afectan a la impecable y ejemplar actuación del Jefe del Estado, el rey Felipe VI. El que, además, cuando tuvo noticia de estos hechos se desvinculó completamente de ellos en comunicados de La Zarzuela del 15 de marzo y del 12 de abril, renunciando el rey Felipe VI a cualquier herencia de su padre a quien retiró la asignación de la Casa Real.

En las últimas revelaciones sobre el rey Juan Carlos I queda bien claro que recibió en cuentas opacas donaciones de Arabia Saudí y de Kuwait por sus gestiones en esos países como jefe del Estado español y que organizó una trama societaria y bancaria para esconder el dinero en un entramado de fundaciones, con varios testaferros y en las que aparece su firma personal.

Todos estos hechos ocurrieron durante su mandato como Rey y Jefe del Estado y en España (no en Suiza o en el Reino Unido) están amparados por su ‘inviolabilidad’. Pero no lo están acontecimientos o responsabilidades fiscales en las que pudo incurrir el monarca emérito tras su abdicación del 14 de junio de 2014. Cuestión que, llegado el caso, si podría ser objeto de investigación judicial en España.

Estamos ante unos episodios lamentables de un Rey que hizo cosas muy importantes y buenas para España a lo largo de la Transición y que ahora está bajo múltiples sospechas de corrupción como las que le afectaron en el llamado caso Nóos, por el que cumple prisión su yerno Iñaki Urdangarin.

Y estas últimas revelaciones y el consiguiente escándalo y su impacto social llegan cuando España atraviesa una enorme crisis sanitaria y económica, que tiene a millones de familias y ciudadanos de este país en situaciones de una enorme incertidumbre, sufrimiento y precariedad.

Y cuando las primeras instituciones del país, empezando por la debilidad del Gobierno atraviesan un difícil momento de inestabilidad y de una lamentable ausencia de cohesión nacional.

Lo que sin duda requiere el esfuerzo y la prudencia de todos y ahí incluido el PP. Porque sabido es que la izquierda radical, con Pablo Iglesias al frente, no dudará -como lo ha hecho en su ataque frontal a la prensa- en utilizar todo esto del Rey emérito en contra de la Monarquía si viera en peligro sus actuales posiciones de poder. En línea con lo que ya están haciendo otros partidos de la izquierda soberanista vasca y catalana.

De ahí que se entienda bien el apoyo del Gobierno a La Corona y al Jefe del Estado en consecuencia con la verdad y también por la propia cuenta que le trae al presidente Pedro Sánchez para defender, en este momento de crisis económica, la estabilidad institucional del país. Y sobre todo ello también deberá reflexionar la Oposición a sabiendas que buena parte del daño está hecho y que hay que procurar que no vaya a más.