Se escapa Arrimadas y Sánchez regresa a Junqueras

Inés Arrimadas ha regresado a la ‘España suma’ tras su ‘romántico’ reencuentro con Pablo Casado bajo el árbol de Guernica. Y una vez que Pedro Sánchez se quitó la mascarilla de su temporal impostura para anunciar una gruesa batería de impuestos, la Mesa de Diálogo con el soberanismo catalán y las exclusión de la ‘enseñanza concertada’.

Arrimadas, después de apoyar todos los decretos de alarma de Sánchez y de coquetear con la ‘reconstrucción económica’, ha vuelto a descubrir la verdadera faz del ‘Dorian Sánchez’, deformada constitucionalmente en el laboratorio del Doctor Frankenstein, y ha regresado a la ‘casa común’ del centro derecha y a sus pactos con el PP.

Y lo ha hecho Arrimadas bajo el árbol de Guernica y tras reconocer el ‘cupo’ y los derechos forales del País Vasco (a lo que se opuso Albert Rivera) y en un momento en el que los socios de Sánchez en la investidura pasan por continuos problemas y altercados entre ellos.

Y en el corto plazo por el escándalo y las mentiras de Pablo Iglesias sobre el teléfono de Dina, que ha sacado de quicio al jefe de Podemos. El que, lejos de moderarse, está convirtiendo sus mítines en Galicia en una sorprendente auto flagelación mediática sobre su reciente escándalo.

El que no deja de crecer y empieza a contagiar al Gobierno de Coalición (que tuvo que suspender la rueda de prensa del Consejo de Ministros del viernes) y muy pronto, también y de especial manera, a los ministerios de Justicia e Interior y a la Fiscalía General del Estado, donde ya está bajo investigación uno de los fiscales del caso Dina por filtrar información a los abogados de Iglesias.

El suelo de Sánchez de un pacto a cinco con PSOE, ERC, Cs, Podemos y PNV se ha venido abajo. Y todavía falta por ver si el PNV no pone los pies en la pared contra la subida general de impuestos y sobre todo cuál es el precio que pone Junqueras para votar los Presupuestos de 2021.

Porque todo apunta a que, una vez que en Cataluña ya ha comenzado la precampaña electoral de las elecciones autonómicas del otoño y que ha comenzado el rumor de que Torra quiere disolver el Parlament en agosto para celebrar elecciones en septiembre, a Junqueras le están entrando las prisas para conseguir los indultos y ser candidato frente a Puigdemont.

Y, claro, si el precio del voto de ERC a los PGE de 2021 son los indultos y Sánchez los tiene que dar en agosto, al Presidente -que es capaz de todo con tal de seguir en el poder- se le van a poner en línea los planetas del otoño caliente con la triple indignación de los rebrotes de la pandemia, el paro imparable y los indultos a los golpistas.

Una auténtica corrida de toros de miura que Casado y Arrimadas esperan ver desde la barrera del coso madrileño de Las Ventas en la confianza de que con estas alianzas y esos precios el Gobierno de Sánchez no puede durar.

Desde luego los planes idílicos del quinteto de los PGE ya se han acabado con la fuga de Arrimadas a la grupa del caballo blanco de Casado. El que también cree que Sánchez está metido en muchos problemas a la vez. Pero que tampoco se confíe Casado porque Sánchez tiene su particular manual de resistencia y algo se le ocurrirá para zafarse del enredo en el que está. Aunque en esta ocasión lo tiene más complicado de lo que imaginaba y con su vicepresidente Iglesias en el ojo del último huracán mediático nacional.

Y vamos a ver si no se tuerce o se aplaza la decisión favorable del Consejo Europeo del próximo día 18 sobre los fondos para la recuperación de la UE. Porque si esos fondos no llegan a tiempo los problemas de Pedro Sánchez se podrían multiplicar por diez.