Sánchez bloqueado y sin opciones como Macron

French President Emmanuel Macron right welcomes Spanish Prime Minister Pedro Sanchez at the Elysee Palace Saturday June 23 2018 in Paris AP Photo Thibault Camus |

El presidente de Francia Enmanuel Macron ha cesado a su primer ministro Edouard Phillipe y ha procedido a una remodelación de su Gobierno desde la mayoría presidencial que ostenta. Y en respuesta al fracaso de su partido en las recientes elecciones municipales de Francia. Además, Macron abordó un plan de ayuda urgente -de 15.000 millones de euros- a la ecología dado el auge de ‘los verdes’ en los comicios locales galos.

En España algo así es imposible de imaginar, porque en este país nunca se asumen con hechos las responsabilidades políticas y porque el presidente Sánchez no tiene una alternativa viable a su actual Gobierno de coalición con Podemos, Gobierno que además carece de la mayoría necesaria para poder gobernar y para aprobar los Presupuestos de 2021 y garantizar la estabilidad de la legislatura.

De manera que a Sánchez sólo le queda esperar a ver qué pasa con los fondos de ayudas y créditos de la UE, sobre los que pesan los vetos de varios países europeos y Holanda -que dice no tener prisa- entre ellos y al frente de la resistencia para que no se concedan a España e Italia fondos de subsidio a no devolver sino solo créditos con retorno garantizado a la UE.

París y Berlín apoyan a Madrid y Roma pero nada garantiza que el Gobierno de La Haya y los de Estocolmo, Copenhague y Viena vayan a ceder. Y si hay retrasos en la aprobación de los fondos de la recuperación económica de la UE eso será una pésima noticia para España, en vísperas de un otoño tenso por el esperado alto índice de cierre de empresas y de parados.

Sánchez envió a Zapatero a visitar al PP para sondear un posible pacto de estabilidad nacional con Casado, pero ni ZP era el embajador adecuado ni el momento era el oportuno tras el anuncio de Sánchez de una importante subida de los impuestos y de la exclusión de la ‘enseñanza concertada’ de las ayudas anunciadas a la Educación.

Y estos solamente son dos capítulos de las discrepancias del PSOE con el PP, a las que se deberán añadir las relaciones de favor de Sánchez con el soberanismo vasco y catalán, que para el PP son inaceptables.

Si a ello sumamos el mal momento que atraviesa la coalición del PSOE con UP en el Gobierno y los problemas de Pablo Iglesias por el escándalo de la tarjeta del móvil de Dina Bousselham, que el retuvo durante seis meses y luego destruyó, veremos que Sánchez está en un difícil momento y que su estabilidad y la de su Gobierno siguen en el alero de La Moncloa.

De manera que por muchos monólogos optimistas que interprete Sánchez y por muchas llamadas a la unidad que haga a la oposición, al presidente sólo le queda esperar y afrontar en el otoño la crisis económica y social, el que será el nuevo capítulo del desafío catalán -a pesar que el proceso soberanista está muy deteriorado- y la negociación casi imposible y a dos bandas, con Cs y ERC alternativamente de los PGE de 2021, mientras en La Moncloa le ponen velas a ‘santa Úrsula Von Der Leyen’ para que no se retrase el ‘maná’ que esperan que caiga en España desde el cielo de la UE.

El que no será gratis total como espera Sánchez, sino que incluirá ciertas condiciones de las instituciones de la UE a las que en un momento dado se le podrían añadir presiones directas de Merkel y Macron a Sánchez para que prescinda de Podemos, porque está claro que Iglesias no aceptará que la UE les imponga ajustes y reformas que alteren su programa social.

Pero si la crisis económica española empeora en el otoño y Merkel y Macron se ponen serios con Sánchez, entonces y a partir de ese momento en este país cualquier cosa puede pasar. Incluso un adelanto electoral.