La ‘geometría absoluta’ de Pedro Sánchez

Entrevista de salón, en los salones de La Moncloa, de Antonio Ferreras al Presidente Pedro Sánchez al que el entrevistador aduló, como es habitual en La Sexta TV, sin por ejemplo citar la cifra maldita de los 47.000 muertos por el COVID-19 ni preguntar sobre el 8-M y las flagrantes mentiras de Marlaska.

Entrevista de salón en la que Sánchez-que se ha cortado el pelo- no aportó ninguna novedad salvo la confirmación -por otra parte esperada- de que habrá subida de impuestos (IVA, IRPF, especiales, Grandes Corporaciones) para, según Sánchez, financiar el nuevo gasto social de la crisis y controlar el déficit y la deuda.

Una hora de encuentro para no decir nada nuevo, ni siquiera respecto a la oposición a la que sigue culpando de sus errores y para anunciar, y eso sí es una novedad, que su nuevo modelo de pactos ya no será el llamado de ‘geometría variable’ (una vez con Cs y otra con ERC) sino y como dijo con cierta solemnidad de: ‘geometría absoluta’. O, mejor dicho, ‘absolutista’ para unir a todas las fuerzas políticas y sociales en torno a su presidencia.

La crisis económica y sanitaria la convierte, pues, Sánchez en una virtuosa necesidad de unidad nacional en torno a su persona, liderazgo y también su Gobierno de coalición. Lo que incluye que, buena parte de la pretendida adoración nacional en el culto al ‘sanchismo’, recaerá también en el líder de Podemos, Pablo Iglesias.

Y después de esta proclamación de su ‘absoluta geometría’ en los pactos hacia el realismo absolutista, Sánchez se dice convencido de que acabará sin percances los cuatro años de la legislatura. Y da por hecho que Cs, al que echó unos piropos, le seguirá apoyando en los Presupuestos a pesar de la anunciada subida de los impuestos e inminente convocatoria de la Mesa de Diálogo -‘de la vergüenza’ decía Arrimadas- en Barcelona.

Como cree Sánchez que ERC también participará en la nueva ‘geometría absoluta’ de los pactos presupuestarios y de estabilidad, porque considera el Presidente que la crisis -aunque no lo diga abiertamente- ha desactivado el proceso secesionista catalán, dado lo que ahora preocupa en Cataluña, como en toda España, es la situación económica y social. Y porque sabe Sánchez que Junqueras está esperando los indultos para concurrir a las elecciones de Cataluña que Torra y Puigdemont podrían adelantar.

Es decir, ‘no hay mal que por bien no venga’, la pandemia va a reforzar a Sánchez, su Gobierno y su estabilidad. Además con la ayuda de los Fondos de la UE -que quiere para ‘cuatro años’- y sobre los que Sánchez pretende interceder ante los gobiernos frugales y reticentes de Holanda y Suecia en los próximos días. A ver si en el Consejo Europeo del 18 de julio se pueden aprobar. Lo que le daría a Sánchez más capacidad de maniobra para poder, con dichos fondos, completar los Presupuestos de 2021 y alcanzar antes de fin de año su certificado, absoluto, de estabilidad en la legislatura que acaba de comenzar.