Casado y Arrimadas no defienden la ‘enseñanza concertada’

Ya sabíamos que el presidente Pedro Sánchez afronta los problemas del país y de la estabilidad de su Gobierno de uno en uno. Paso a paso, o ‘partido a partido’, como suele decir Cholo Simeone, el entrenador del Atlético de Madrid. Pero, ahora, Sánchez ha añadido a su modelo táctico otro sistema que consiste en parcelar las cuestiones a negociar con cada uno de los partidos de la Oposición para que unos pactos no contaminen y no condicionen los otros).

Eso le sirvió a Sánchez, de manera excepcional, durante los ‘estados de alarma’ ante la emergencia nacional sanitaria. Pero la Oposición no debe aceptar ese modelo para todo lo demás.

Porque ha pasado y está pasando, en la ‘Comisión de reconstrucción’ del Congreso, en la que los portavoces del PP y Cs se indignan mucho y rasgan las vestiduras porque Sánchez e Iglesias han vetado las ayudas económicas a la ’enseñanza concertada’ y en el sólo beneficio de la ‘enseñanza pública’.

Pero estos partidos y dirigentes de PP y Cs, luego, no tienen empacho en apoyar a Sánchez y a Iglesias en los capítulos de la Comisión relativos a la Sanidad. Y, en el caso de Cs, también en el de Economía que ya se está perfilando como la base de los futuros Presupuestos del Gobierno para el ejercicio de 2021.

Si para Pablo Casado e Inés Arrimadas la ‘enseñanza concertada’ es una cuestión tan importante -y desde luego que lo es- para sus respectivos partidos, como lo es para la libertad en la Educación, ambos partidos PP y Cs deberían dar un ultimátum a Sánchez anunciando que si se excluyen las ayudas a la ‘enseñanza concertada’ no habrá ningún otro pacto con el Gobierno y se retiraran de la ‘Comisión para la reconstrucción’.

Y si Casado y Arrimadas no toman y anuncian esta decisión, entonces serán cómplices de las ayudas exclusivas a la ‘enseñanza pública’, que promueve Podemos con el apoyo del PSOE.

Y esto que está ocurriendo en la ‘troceada’, por Sánchez, ‘Comisión para la reconstrucción’, también está pasando con las políticas de Sánchez que atentan contra la libertad de expresión (véase lo que pasa en RTVE o en la Ley de la Memoria Histórica, donde se pretenden prohibir actividades en favor de la ‘dictadura franquista’ pero sin incluir las dictaduras comunistas), o la propiedad privada (en los alquileres y los impuestos de patrimonio y transmisiones).

Y es en esos capítulos relativos a la vida democrática y la libertad en los que Cs y PP han de hacer un frente común infranqueable frente al Gobierno de coalición y de izquierda radical del PSOE y UP.

Y especialmente en lo que a Cs se refiere, porque parece claro que Inés Arrimadas -que se va a tragar ahora la Mesa de Diálogo catalana que Cs llama ‘de la vergüenza’-, le está vendiendo, a trozos, su presunta alma centrista y democrática al Mefistófeles de La Moncloa a cambio, como el Doctor Fausto, de prebendas temporales y parciales que probablemente acabarán muy mal para Cs en futuro infierno electoral.