La ‘gran coalición’ y el recorte de la Administración

Ha dicho la diputada Ana Pastor desde el PP que su partido sólo negociará unos Presupuestos con el Gobierno ‘si son sensatos’. Y ha añadido que el Gobierno ‘no va por buen camino’. Lo que viene a decir que, al día de hoy, imaginar un pacto parlamentario sobre los PGE entre Sánchez y Casado es imposible.

Las distancias son enormes entre ambos partidos pero se reducirán mucho si el tamaño de la crisis económica y del paro, a la vuelta del verano y tras una pésima campaña turística, es tan descomunal como anuncian algunos analistas.

Porque si la crisis del otoño se asemeja a una enorme montaña imposible de superar, y si en vez de una recuperación en ‘V’ no estamos acercando a una lenta recuperación con recaídas de ‘W’, entonces todas las especulaciones de los pactos presupuestarios de Sánchez e Iglesias con Cs o con ERC se quedarán en muy poca cosa. Y en ese caso sólo habrá una puerta de salida ‘la gran coalición’ PSOE-PP.

Y todo ello acompañado de un programa de acción política y económica en el que habrá que incluir una importante reducción de los enormes costes que este país tiene en las distintas Administraciones del Estado. Empezando por el elefantiásico Gobierno de Pedro Sánchez, y sus cientos o sus miles de asesores.

Y siguiendo por la drástica reducción de gastos innecesarios del Parlamento (acaso ¿no sobra El Senado?) y las CC.AA (y sus embajadas y delegaciones) así como de los Ayuntamientos, las trasnochadas Diputaciones y toda clase de empresas publicas. Y ahí incluidas las cadenas autonómicas de radio y televisión. Y a no descartar, visto todo lo ocurrido en últimos meses, que el Gobierno recupere algunas de las competencias transferidas en la Sanidad y la Educación.

La enorme Administración pública del Estado merece una gran reconversión, actualización y una importante reducción (el teletrabajo ayudará mucho en ello) de esa gigantesca y anticuada maquinaria. Y si nadie lo ha propuesto o llevado a cabo en España hasta el momento es porque en ese monstruo los partidos han ido colocando a sus amigos y militantes con un escandaloso nepotismo que, en algunos casos, ha incluido a clanes o a familias enteras.

De manera que antes de subir impuestos hay que reducir y mucho el gasto enorme de las distintas administraciones del Estado para reducir costes y adaptarlo a los tiempos modernos digitales en los que estamos. Al tiempo que se debe reducir trámites absurdos para facilitar la creación de empleo y de nuevas y modernas empresas, con teletrabajo incluido.

Y este momento de la gran crisis económica es el oportuno para llevar a cabo esta gran revolución -con jubilaciones pactadas y anticipadas- de las Administraciones públicas del Estado en pos de un modelo sostenible, ecológico y digital. Pero mucho nos tememos que los políticos a estos muchos privilegios de los que disfrutan no van a querer renunciar.