Sánchez castiga a González y desprecia a Casado

El presidente Sánchez ha consentido, sin inmutarse, que su compañero de Gobierno, el vicepresidente Iglesias, encargue a Podemos votar en la Mesa del Congreso a favor de que se investigue la relación de Felipe González con los GAL. Naturalmente la propuesta que encabezó Bildu no prosperó porque se opusieron PSOE, PP y Vox.

Pero imaginen que hubiera ocurrido en el interior del PSOE si se hubiera aprobado semejante comisión de investigación de Felipe González por culpa de Bildu y con la colaboración del compañero de Gobierno de Sánchez.

El mismo Sánchez que juega al póquer de pactos políticos con tres barajas marcadas según le toque enfrentarse a UP, CS o ERC. Y que esta vez le ha dado carta blanca a Iglesias para taparle la boca a Felipe González, del que ya dijo el jefe de Podemos en 2016 que ‘tiene su pasado manchado por la cal viva de los GAL’.

Sánchez en esto de González se ha dado un ‘pase negro’ para que Iglesias metiera a Felipe en vereda silenciosa y no repita eso de que el Gobierno se parece al ‘camarote de los hermanos a Marx’. Pero a González no lo van a callar por más que le amenacen Pedro y Pablo.

Como tampoco van a conseguir que Pablo Casado se achante ante Sánchez y menos aún mientras el propio presidente y su portavoz la ministra María Jesús Montero se pasan los días agrediendo y descalificando al PP, en la creencia ambos del dicho escolar de que la ‘letra con sangre entra’.

Pero en el PP están oteando el horizonte inmediato y están a la espera de ver cuáles son las malas cifras económicas del segundo trimestre del año; el número y porcentajes de los rebrotes del coronavirus en España; y los datos del desempleo que se esperan para el otoño venidero.

Porque tienen la impresión en el PP que a Sánchez se le está nublando el cielo camino de una gran tormenta el horizonte económico y social y que ello puede llevar al Gobierno a una difícil situación en la que, por otra parte, tendrá que optar entre Cs y ERC para aprobar los Presupuestos y lograr su estabilidad.

Desde luego no será el PP de Casado el que acuda en socorro de Pedro Sánchez porque esa relación que nunca existió a estas alturas ya no se va a iniciar, ni por España ni por el interés personal de ninguno de los dos.

Eso si, contento estará Felipe González con el regalo envenenado que Pedro Sánchez le acaba de enviar a través de Pablo Iglesias y envuelto en papeles de la CÍA sobre los crímenes del GAL. De manera que permanezcan atentos a la pantalla porque este relato continuará.