París y Berlín exigen a España estabilidad

El último encontronazo entre Sánchez y Junqueras, o entre el PSOE y ERC tuvo lugar a propósito del decreto sobre la ‘normalidad’ que el Gobierno ha pactado con Cs, lo que para ERC es un ‘casus belli’.

Y lo que anuncia que el partido de Junqueras se está alejando mucho de Sánchez e Iglesias, lo que sin duda es una buena noticia para la Unión Europea. Y especialmente para los gobiernos de Francia y Alemania que no entenderían que la estabilidad del Gobierno de España dependa de un partido, ERC, que tiene a su líder, Junqueras, en la cárcel y a su secretaria general, Rovira, huida de la Justicia.

En las instituciones europeas preocupa mucho que Pablo Iglesias pretenda imponer en España unos Presupuestos con gran impacto fiscal y derogar la reforma laboral. Pero en la cúpula de la UE donde se sientan el presidente Macron de Francia y la canciller Merkel de Alemania, lo que consideran más importante para garantizar las ayudas financieras de la UE a España es que nuestro país tenga un Gobierno estable de amplia mayoría.

Porque con políticas de izquierda radical y un gobierno del PSOE con UP, ERC, PNV y Bildu, y sometido al continuo chantaje soberanista catalán y vasco la UE no entregará a España ayudas inmediatas. Luego si Sánchez no consigue pronto un Gobierno estable que le apruebe los Presupuestos y le garantice la legislatura va a ser muy difícil que la UE facilite una inmediatas subvenciones y créditos a España.

En realidad a Sánchez le queda la opción de Cs pero ello le obligaría a Pablo Iglesias a sacrificar la mayor parte de sus exigencias económicas y sociales en unos PGE ‘de emergencia nacional’. Pero si Iglesias no cede entonces a Sánchez solo le quedaría Cs y el PP para avanzar.

Sin embargo en el PP, por ahora no quieren saber nada de Sánchez, incluso se niegan a hablar con algunos de sus emisarios y de ahí el bloqueo actual de la situación política española.

Y de ahí también la inquietud y preocupación que este bloqueo político español provoca en las instituciones europeas y en los gobiernos de Berlín y París, desde donde empiezan a mandar serias advertencias al Gobierno de Madrid. Y lo mismo ocurre con los inversores y mercados internacionales que exigen de España seguridad jurídica, confianza y estabilidad, como por otra parte parece lógico y natural.