Trump y el GOP resisten con dificultad

El esperado el gran mitin electoral de Donald Trump en Pulsa (Oklahoma) resultó un medio fracaso del Presidente, que esperó llenar el recinto del acto y dejar en la puerta a miles de seguidores, lo que no ocurrió porque fuera solo había manifestaciones en su contra y dentro quedaron muchas sillas vacías.

El miedo al contagio del coronavirus -en un país con 120.000 muertos por causa de la epidemia- influyó en la ausencia de muchos de los seguidores de Trump en un Estado muy conservador como el de Oklahoma, donde Trump arrasó en las elecciones presidenciales de 2016.

Pero probablemente también influyeron otros acontecimientos como el libro del ex consejero de Seguridad de Trump, John Bolton, donde se revela una serie de disparates y desafueros del Presidente americano, que ya no van a escandalizar a nadie, porque están en línea con su trayectoria.

Pero que, aunque son revelaciones fruto de una venganza por el cese del propio Bolton, tienen toda la credibilidad y puede que entre las revelaciones -en las que se cuenta que Trump estuvo a punto de anunciar la retirada USA de la OTAN- aparezcan indicios de algún delito como lo podría ser el haber pedido al presidente chino Xi Jinping que comprará trigo en zonas rurales EE.UU. para con ello favorecer su reelección presidencial.

Además del libro de Bolton el mitin de Pulsa estuvo precedido de cientos de manifestaciones, que contra el racismo se han celebrado en todo el país, tras la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco y en tremendas circunstancias, asfixiándole ante una cámara de vídeo.

Una crisis en la que Trump quiso implicar al Ejército para sacarlo a las calles, a lo que los mandos militares se opusieron a pesar de que el Presidente es su Comandante en Jefe. Pero a sabiendas sus generales de que la gran mayoría de los soldados americanos son negros o hispanos. Colectivos a los que ha dañado Trump.

El que también ha recibido un severo varapalo hace pocos días al decidir el Tribunal Supremo no revocar la ley del presidente Obama en contra de la expulsión del país de los jóvenes inmigrantes hispanos sin papeles.

Como también influyen en contra de Trump las pésimas cifras del paro y de la economía, las que eran sus grandes bazas electorales y que ahora se han desplomado como consecuencia de la pandemia. A la que Trump no quiso hacer frente como debió para no frenar la actividad económica.

Y a no perder de vista el impacto de la incapacidad y de los disparates de Donald Trump en las instituciones de los Estados Unidos, empezando por el Congreso donde Trump superó recientemente un ‘impeachment’ por utilizar fondos de cooperación militar en Ucrania para atacar a su adversario el candidato demócrata Joe Biden. Lo que Trump salvó en el Senado con el apoyo de la mayoría del Partido Republicano.

El también llamado GOP (Great Old Party) donde algunos de sus líderes más emblemáticos empiezan a estar hartos de Trump y dicen que no lo votarán, como los Bush o Powell. Aunque las elecciones están muy cerca, a tan solo cinco meses, y parece demasiado tarde para que GOP cambie de candidato en su próxima Convención electoral. Salvo que de aquí a entonces estalle otro gran escándalo presidencial lo que en ningún caso se debe descartar.

Pero de momento y a duras penas Trump y el GOP resisten la tormenta y el Presidente se agarra al discurso ultra conservador de ‘ley y orden’ para que no se les escape de las manos la ‘América profunda’ y rural que siempre le votó. Sin embargo en esa parte de los EE.UU. el impacto de la crisis de la economía y el empleo ha sido brutal.

Y por eso, y como lo ha revelado Bolton, Trump pidió ayuda a Xi Jinping, como en 2016 se la pidió a Putin contra Hillary, o como utilizó a Ucrania contra Biden bailando siempre en la cuerda floja del fraude electoral.