El banderazo de Sánchez y el temor de Iglesias

El Presidente del Gobierno Pedro Sánchez dio ayer el ‘banderazo’ de salida de los españoles -y de llegada de extranjeros- a la nueva normalidad. A partir de la noche del domingo, y tras creer Sánchez que nuestro país ha superado la crisis sanitaria y que estamos ante la urgente necesidad de reactivar la economía y el empleo con la campaña turística estival, que se teme muy débil.

Y ojalá que Sánchez acierte con el fin de los estados de alarma y la apertura de la plena libertad y movilidad en España. Y que la de ayer sea su última homilía dominical porque si en las próximas semanas se nos anuncia alguna otra comparecencia del Presidente ello será para echarse a temblar. Porque querrá decir que el virus ha vuelto y que las cosas van muy mal.

Pero de momento ya estamos en la euforia de apertura y este domingo, a partir de las 12 horas de la noche, ya se podrá circular y viajar libremente por toda España. Y a buen seguro que miles de españoles cansados de tanto confinamiento lo van a hacer como si se tratara de la salida del gran maratón de Nueva York.

Sin embargo y una vez despejada esta incógnita Sánchez, que insiste en pedir a la oposición que le apoyen a ciegas en la reconstrucción económica del país, sigue sin despejar su otra incógnita crucial: la de los pactos de estabilidad de su Gobierno sobre los que mantiene serias dudas entre las tres opciones de ERC, Cs y PP.

A sabiendas de que esta incertidumbre está provocando inquietud en sus socios de Gobierno, desde donde Pablo Iglesias está lanzando ataques contra el ex presidente Felipe González a propósito de los GAL y sobre el Rey Juan Carlos I en relación con las presuntas comisiones del AVE a La Meca.

Lo que ha provocado malestar e inquietud en el PSOE porque la figura de González es ‘intocable’ para muchos dirigentes; e inquietud en el Palacio de La Zarzuela porque los movimientos de Iglesias que también lo son contra la Transición pueden anticipar el que podría ser, por parte de Podemos, un lanzamiento de la causa republicana.

Lo que Iglesias no dudaría poner en marcha en el caso de que Sánchez se decantara por un pacto de estabilidad y presupuestario con Cs y con el PP, dado que significaría la expulsión de Podemos del Gobierno de coalición.

Algo que empieza a temer Iglesias por las continuas presiones que sobre Sánchez se están ejerciendo desde la UE, el poder económico e incluso desde importantes sectores del PSOE.

Aunque para que esta ‘gran coalición’ de PSOE, PP y Cs pueda convertirse en una realidad habría que contar también con un decisivo paso al frente de Pablo Casado. Lo que no está tan claro porque a ello se opone José María Aznar. El que piensa que Sánchez está acorralado y se va a cocer a fuego lento y en su propia salsa durante el avance de la crisis de la economía y el empleo que estallará en el otoño con una gran revuelta social.

En esto de la política y de la crisis económica seguimos donde estábamos a pesar de que el tiempo pasa inútilmente y a gran velocidad. Mientras que en el ámbito sanitario el presidente Sánchez nos acaba de dar a los españoles el alta y el permiso para circular, con prudencia, y en plena normalidad.