La respuesta de la UE demasiado lenta

A la Unión Europea le está costando unirse en solidaridad en contra de la crisis sanitaria y económica que ha impactado duramente en la UE y va con cierto retraso, a la hora de tomar medidas decisivas para afrontar tan dura situación en la que la Unión se está jugando su proyecto político y en el corto plazo la estabilidad del euro y el buen funcionamiento del Mercado Único.

Y es ante esta difícil e histórica situación cuando este viernes se reúne el Consejo Europeo para debatir por primera vez la propuesta de la presidenta de la Comisión a Europea , Ursula Von Der Leyen, en pos de crear un fondo mutualizado de la UE de 750.000 millones de euros para ayudar a los países más dañados por el impacto de la epidemia del Covid-19, entre los que se  encuentran en destacado lugar y pésima situación España e Italia.

Un fondo, a sufragar como emisiones de deuda europea, del que 500.000 millones serán adjudicados con carácter de subsidios no retornables y los 250.000 millones restantes en créditos a reembolsar, y de los que España podría recibir 140.000 millones, 73.000 millones de los subsidios y 63.000 millones en préstamos a devolver.

Cifras muy importantes que tienen que ser debatidas hoy por el Consejo Europeo de los 27 en reunión telemática y donde pueden aparecen escollos importantes por parte de países como Holanda, Suecia, Dinamarca y Austria que se oponen al alto porcentaje de las subvenciones y prefiere que todo el dinero se ofrezca como créditos.

Lo que obligaría a las naciones afectadas a aumentar su deuda pública. La que en España acaba de alcanzar el 99 % del PIB. De ahí que se espera que la mayoría de la UE se imponga a la minoría reticente con los argumentos de que no se pueden corres riesgos en torno al euro, ni imponer situaciones de desventajas en el Mercado Único a los países más afectados por la crisis.

Veremos que acuerda el Consejo Europeo que volverá a reunirse en julio de manera presencial y esperamos que para tomar una decisión definitiva. La que permita poner en marcha estos fondos a partir del otoño y sin dilaciones porque lo contrario empeoraría más si cabe la muy difícil situación de las economías y el empleo de los países de la UE.

Sobre todo en los sectores más dañados para los que se van a destinar esos fondos de reactivación económica como son el turismo, comercio, energía renovables, industria, campo digital, la construcción y automóvil. Sectores todos ellos muy sensibles en España y sobre los que el Gobierno de Pedro Sánchez ya está proyectando ayudas nacionales como son los 4.262 millones de euros que el Ejecutivo anunció que destinará al turismo.

Y un Gobierno también el español que tiene que enviar a la UE señales de estabilidad y de compromiso fiscal y de contención del déficit (al menos para 2021), con los nuevos Presupuestos del año próximo que se deben de aprobar antes del fin de octubre, acompañados de medidas importantes y prudentes relativas a la fiscalidad y la reforma laboral.