Garamendi lidera el mundo empresarial

Las jornadas de análisis de la situación económica española, que lidera el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y en las que participan los primeros empresarios y financieros del país, constituyen un hecho de especial relevancia cuando estamos en pleno debate parlamentario sobre ‘la reconstrucción’ económica del país.

Y también en la negociación de los Presupuestos del Estado para 2021 y a la espera de los créditos y las subvenciones que la UE va a ofrecer a España para la salida de la crisis en la que estamos inmersos por causa de la pandemia del Covid-19, que tan alto coste ha tenido para nuestro país.

Y en todo esto incluido el ‘diálogo social’ en el que la CEOE tiene mucho que decir, empezando por los ERTE, que parece que el Gobierno va a prorrogar hasta finales de septiembre pero con algunas rebajas en las aportaciones publicas. Y en el que se han de abordar la situación de las pensiones y la Seguridad Social, así como la discutida reforma laboral.

Para empezar, está bien que los empresarios y banqueros apoyen en todo esto el liderazgo de Garamendi en la CEOE, dejando aparte otros foros -'familiares, regionales y circulares'- y las pasadas intrigas de todo orden (político, mediático y económico) del desaparecido Club de la Competitividad, nacido a la sombra de la crisis financiera de 2008.

España está inmersa en una crisis sanitaria (que no ha terminado) y económica y social de gran calado. Y como han dicho los banqueros y empresarios que han intervenido, hasta el momento, en el foro de la CEOE, queda claro que nuestro país necesita ‘cohesión, inversiones y seguridad jurídica’.

O ,dicho de otro modo, ‘confianza y estabilidad, que son condiciones imprescindibles para que los mercados e inversores internacionales y españoles y las instituciones de la UE colaboren con España.

Lo que exige, previamente, la unidad en el seno del Gobierno donde está claro que existen notorias diferencias entre los vicepresidentes y ministros del PSOE y de UP -‘el camarote de los hermanos Marx, los llamó hace poco Felipe González- lo que dificulta de entrada el resto de las negociaciones pendientes tanto para los Presupuestos, como para la ‘reconstrucción económica’ y el ‘diálogo social’.

Y esa incógnita de la falta de unidad de programa económico y social del Gobierno es lo primero que el Presidente Sánchez debe despejar, antes de hablar con el resto de los partidos políticos, la CEOE o la UE.

Donde además está pendiente la posible presidencia de Nadia Calviño al frente del Eurogrupo, lo que sin duda condicionaría las posiciones del Gobierno de España porque difícilmente se puede consensuar, en el Eurogrupo, una estrategia económica de la zona euro que luego no sea aceptada en el seno Gobierno de Sánchez.

Estamos, pues, en una encrucijada decisiva para España en la que se va a poner a prueba no solo el liderazgo de Pedro Sánchez sino también la cohesión de su Gobierno y la capacidad de Pablo Iglesias y UP de actuar con sentido de responsabilidad en la situación de emergencia nacional. Y una encrucijada en la que los primeros banqueros y empresarios del país han dado un espaldarazo al liderazgo de Antonio Garamendi en la CEOE, lo que desde luego constituye una novedad.