Cs ofrece a Sánchez estabilidad

Antes de abordar la nueva posición política de Cs conviene aclarar cuál es el calendario político oculto de Pedro Sánchez para los próximos meses: reunir la Mesa de Diálogo catalana a primeros de julio, pero sin grandes acuerdos de ejecución inmediata en favor de JxCAT y ERC; aprobar los Presupuestos de 2021 sin estridencias izquierdistas y con ayuda de Cs; y poco después conceder los indultos a los golpistas catalanes (pago por el apoyo de ERC a su investidura).

Con este horizonte inmediato hay que entender el ‘hallazgo’ de Cs como nuevo aliado del Gobierno de Pedro Sánchez. El que ha alterado el mapa de manera sustancial en el marco de las alianzas del Ejecutivo de coalición y ha liberado al PSOE del continuo chantaje de ERC.

Así quedó claro cuando en la cuarta prórroga del ‘estado de alarma’ Rufián anunció que votarían ‘no’ y el mago de La Moncloa se sacó de la chistera el apoyo inesperado de Cs que les salvó la votación y abrió el camino de una nueva y duradera amistad.

La que ahora avanza con paso firme hacia un borrador de los Presupuestos Generales de 2021. Los que Sánchez espera sacar adelante con su mayoría de los 177 diputados de PSOE, UP, CS, PNV, MP, CC, PRC y TE.

Lo que ha dejado descolocados tanto al PP de Pablo Casado como a ERC del preso Oriol Junqueras. Del que, además de su responsabilidad penal y enormes carencias democráticas, hemos descubierto que no sabe sumar.

No en vano Junqueras insiste en creer que los 13 diputados de ERC en el Congreso son imprescindibles para que Pedro Sánchez permanezca en el poder toda la legislatura. Dando la impresión los de ERC que aún no han entendido que la presencia del partido de Inés Arrimadas junto a Sánchez hacen que los votos de ERC ya no sean necesarios.

En el PP también están desconcertados por el vuelco de Cs hacia Sánchez porque los aísla en la oposición junto a Vox. Y le permite a Arrimadas lograr un regreso al centro de la política, distanciándose del PP, recuperando una parte de su electorado y asumiendo un protagonismo que no tenía con sus solos 10 escaños y como tercer partido de la Oposición.

Sin embargo Cs tiene que pasar dos pruebas para consolidarse como un socio estable del Gobierno de coalición. Y la primera de ellas será la de la anunciada convocatoria para primeros de julio de la Mesa de Diálogo de Cataluña entre representantes de los gobiernos de España y la Generalitat.

Una reunión donde Torra y Aragonés plantearán la cuestión de la ‘consulta’, o sucedáneo del referéndum de autodeterminación, y la de los indultos a los golpistas del 27-O de 2917. Dos cuestiones que irritan a Cs de manera muy especial porque este partido tiene en la Cataluña españolista la base de su origen y organización política.

Pero no parece que Sánchez vaya a anunciar decisiones importantes tras la reunión de la Mesa de Diálogo, entre otras cosas porque su buena relación con Cs le quita a ERC la posibilidad de chantajear al Gobierno. Porque si lo intenta con malas maneras y prisas entonces los presos del ‘procés’ no serán indultados pronto y en ese caso Junqueras no podrá ser, como lo pretende, candidato a la Generalitat en las elecciones catalanas del otoño.

La segunda prueba a la que se someterá Cs, en su relación con Sánchez, serán los Presupuestos Generales de 2021 que ahora se van a empezar a negociar. Y en ambos casos, la Mesa catalana y los Presupuestos falta por ver la actitud que toma Pablo Iglesias.

El que aparentemente prefiere un pacto con ERC en la política territorial y en la presupuestaria en favor de una posición más izquierdista y favorable al soberanismo catalán, al que en UP defiende su diputado Jaume Asens.

Ahora bien, no parece que Iglesias vaya a poner en peligro el Gobierno de coalición y su vicepresidencia para salvar los intereses de Oriol Junqueras, ni por apostar por unas cuentas públicas propias de un Gobierno de la izquierda radical -el ministro Garzón insiste en que el comunismo ‘sigue de moda’-, por lo que todo apunta a que en Podemos van a moderar ahora sus exigencias con el argumento de que estos serán unos Presupuestos para la ‘emergencia’ económica y social del momento español actual.

Si esto es así y así discurre Cs se habrá convertido (como lo es el PNV) en una de las piezas claves de la estabilidad del Gobierno de Sánchez en pos y a favor de consolidar la legislatura para que una cierta bonanza económica llegue a España antes del nuevo proceso electoral.