Nadia Calviño no debe presidir el Eurogrupo

Se entiende que la vicepresidenta de Economía Nadia Calviño quiera presidir el Eurogrupo de la UE, un puesto importante en las instituciones europeas para el que sin duda alguna Calviño tiene muy claras opciones de lograr tras la dimisión del portugués Mario Centeno.

La decisión de su candidatura depende de un acuerdo entre el presidente Pedro Sánchez y la propia Calviño, pero por lo que se sabe en La Moncloa existen serias dudas sobre la oportunidad de dicha candidatura en este grave momento de la economía española.

Sobre todo porque la Vicepresidenta debe de ocuparse al cien por cien de la gestión de su Vicepresidencia en España, y no distraer ni un solo minuto de su tiempo para dedicarlo a la Presidencia del Eurogrupo, que precisamente ahora necesita mucha dedicación.

Por ello sería bueno que Nadia Calviño renuncie al Eurogrupo y se dedique en cuerpo y alma a la gestión de la política económica española, que está viviendo probablemente una de las mayores crisis de su historia reciente.

Además, que más quisiera Pablo Iglesias y sus socios de Bildu y ERC que Calviño se dedique a la UE mientras ellos se dedican a desguazar la reforma laboral, subir los impuestos y nacionalizar empresas y bancos.

Ya tendrá más adelante Calviño la oportunidad de presidir el Eurogrupo en una posterior ocasión. E incluso aspirar a la Vicepresidencia económica de la Comisión (donde fue Directora del Presupuesto) pero ahora es en España donde Calviño debe dar el ‘do de pecho’. Y si sale airosa todo lo demás le vendrá rodado y por añadidura.

Y puede que Sánchez, si le queda algo de interés por el interés general del país además de por su propio interés, debería oponerse a que Calviño se desentienda de su principal función, para la que llegó al Gobierno, que está en España y no en el Eurogrupo.

Entre otras cosas porque son ella y la ministra de Defensa, Margarita Robles, las que en este momento gozan de más prestigio en el Gobierno y eso es otro argumento de cara a la ‘confianza’ que este Gobierno debe generar de cara a las esperadas ayudas y créditos de la UE y ante los inversores de la escena internacional.