Reconstruir la economía y recuperar el empleo

Si fue difícil y finalmente imposible unir a las principales fuerzas políticas del país en la lucha contra la letal epidemia del Covid-19, muy pesar de la grave situación española con miles muertos (que de verdad se acercan a 50.000) y cientos de miles de enfermos, igual o más difícil parece al día de hoy unir los grandes partidos nacionales en la búsqueda de unos nuevos ‘Pactos de La Moncloa’ para reconstruir la economía y recuperar el empleo. 

Pero el fracaso de la unidad frente a la epidemia, que era una obligación y  responsabilidad del Presidente Sánchez, debería servir para que tanto el Gobierno como la Oposición reflexionen y esta vez antepongan el interés general del país al de los partidos y sus primeros dirigentes políticos. 

Sobre todo porque hay mucho en juego y muchos países de la UE tocados seriamente por la crisis, y buscando denodadamente las ayudas y créditos de la UE y de los mercados financieros internacionales. Y la imagen de un país unido y estable genera algo que en la economía es esencial y se llama ‘confianza’, lo que en todo esto es fundamental. 

Por ello al Presidente Sánchez le toca de nuevo y a ver si con más fortuna tomar la iniciativa y hablar con los líderes de la Oposición, garantizándoles transparencia, verdad y capacidad de diálogo y pacto en la Comisión del Congreso para le reconstrucción económica del país y la recuperación del empleo. 

Comisión que arrancó con mal pie por la bronca, que sin venir a cuento, montó en ella el vicepresidente Pablo Iglesias acusando a Vox de querer un golpe de Estado. Cuando realidad lo que quiere Iglesias es dinamitar la Comisión para que el Gobierno no pacte en ella con PP y Cs, y Sánchez se vea obligado a depender de Bildu y ERC.  

De esta Comisión deben salir las bases de los Presupuestos Generales del Estado de 2021, con una amplia base parlamentaria. Y en ella Sánchez no puede utilizar una doble vara de medir. Por ejemplo, con unos Presupuestos de corte izquierdista y radicales en impuestos y reforma laboral, y buscando luego en la Comisión de Reconstrucción con el centro derecha acuerdos de diálogo social -para evitar el posible estallido social del otoño-, porque sólo cabe un acuerdo marco para el pacto nacional. 

No en vano todo está relacionado y entrelazado. Desde la normativa laboral, a los impuestos, pasando por el gasto público, territorial y social, el déficit, la deuda del Estado, las pensiones, la seguridad social y en última instancia la convergencia fiscal con la UE. 

Y ya sabemos que no será fácil la cuadratura de un círculo en el que están PSOE, UP, PP, Vox, ERC, Cs y PNV y otras minorías. Pero más difícil fueron, al inicio de la Transición en octubre de 1977, los Pactos de La Moncloa y allí estuvieron todos y se logró un acuerdo modélico y ejemplar. 

Como el que ahora necesita este país renunciando Sánchez al toque de corneta al convocar a la oposición y mostrando la oposición, sobre todo su primer dirigente Casado, disposición al pacto y la negociación. 

Renunciando la derecha ‘al contra peor la economía y el empleo del país mejor para el PP’ -como parecen decir los estrategas de FAES- porque son miles de empresas y millones de empleos y de familias españolas las que necesitan y esperan el gran acuerdo económico y social del país. El que, ni las provocaciones de Iglesias ni los consejos de Aznar, deberían destruir o hacer fracasar, porque los objetivos de ambos están en otras cosas que nada tienen que ver con el interés general de España y el bienestar social.