Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

El cerco judicial se estrecha

simon illa

Una reciente información cuenta que el director del CCAES, Fernando Simón, adjunto al ministro de Sanidad, Salvador Illa, ocultó el 2 de marzo una advertencia sanitaria de la UE a las CC.AA. y luego a la juez Carmen Rodríguez Medel que investiga si hubo negligencia alguna en el Gobierno de Pedro Sánchez al autorizar la manifestación feminista del 8-M en Madrid.

Esta ocultación de Simón, a sabiendas del riesgo de contagio del virus en la  manifestación del 8-M en Madrid pone bajo sospecha tanto al ministro de Sanidad, Illa, como a su director del CCAES, Simón.

Sospechas que se suman a las que se ciernen sobre al ministro de interior Fernando Grande-Marlaska, quien para abortar la investigación de la juez Rodríguez Medel sobre el 8-M, cesó al coronel Diego Perez de los Cobos, por negarse a informar al Gobierno de Pedro Sánchez de las pesquisas que sobre el 8-M había descubierto la Guardia Civil adscrita a la policía judicial y que depende exclusivamente de la juez del 8-M, Rodríguez Medel.

De todo esto se deduce que el Gobierno de Pedro Sánchez pudo incurrir en prevaricación si autorizó las manifestaciones feministas del 8-M a sabiendas del alto riesgo de contagio del virus, primando sus posiciones ideológicos de apoyo al feminismo. Y poniendo en riesgo la enfermedad y las vidas de cientos de personas en Madrid. Como se desprende de la sola muestra de contagio en esa manifestación de tres ministras del Gobierno y de la esposa del Presidente.

Así se se desprende de las declaraciones furtivas de la ministra Irene Montero a ETB -‘no lo voy a decir’, dijo luego-, de las que se desprende que el Gobierno conocía el riesgo de dicha manifestación pero la mantuvo por motivos políticos e ideológicos.

Y ello a pesar de que fueron avisados por la OMS y la UE el ministro Illa y el director Simón. De lo que también se deduce que la manifestación del 8-M pudo ser importante onda expansiva del virus en Madrid. La que acabó por ser la ciudad más contagiada de la epidemia. Aunque también influyó la alta concentración ciudadana y el número de habitantes.

En todo caso, la manifestación fue un temerario disparate y un error como otros de gestión sanitaria que han llevado a España al récord mundial en el número de muertos por habitante. Aunque el Gobierno niega la evidencia y cifra los fallecimientos en 28.000 mientras el INE y otras entidades públicas cifran el número de fallecidos en 47.000.

De ahí el lógico temor del Gobierno de que los ministros Marlaska, Illa y el director Simón puedan ser en un futuro no lejano acusados de varios delitos (prevaricación, revelación de secretos y obstrucción a la Justicia), echando por tierra el discurso de Sánchez de la buena gestión de la epidemia por su Gobierno y dando la razón a las denuncias de la oposición.

El cerco informativo y judicial se estrecha poco a poco sobre las mentiras y muy altas responsabilidades de Sánchez, Marlaska, Illa y Simón, a pesar de que los propagandistas del Gobierno se esfuerzan en tergiversar y desmentir todo y en echar las culpas de cuanto ocurre o ha ocurrido a la oposición.

Por ejemplo: el pacto del PSOE con Bildu fue culpa del PP que no quiso apoyar la quinta prórroga del Gobierno sobre el estado de alarma; el PP, Cs y Vox atacan a Marlaska porque el ministro está investigando la llamada ‘policía patriótica’ del Gobierno de Rajoy’; la Oposición ataca el 8-M porque odia al feminismo; y la crisis de la Guardia Civil se debe a la crispación del PP y Vox que buscan un golpe de Estado para dar un vuelco a la situación.

Eso dicen en Moncloa y lo jalea su aparato de propaganda sin vergüenza ni pudor.

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