Vuelve Marlaska y Sánchez disimula

Como en el telar de Penélope lo que algunos pactan en La Moncloa por la noche otros de su misma cuerda lo deshacen por la mañana. Pasó con el escándalo de Bildu y acaba de ocurrir con la reactivación del caso Marlaska tras hacerse público el escrito de la Directora de la Guardia Civil, María Gámez, en el que propone el cese del coronel Diego Pérez de los Cobos por ‘pérdida de confianza’ y por ‘no informar del desarrollo de informaciones y actuaciones de la Guardia Civil, en el marco operativo y de policía judicial, para conocimiento’.

El Ministro había dicho el pasado viernes en el Senado: ‘ni yo, ni nadie del Ministerio del Interior, ni de la Guardia Civil ha solicitado al coronel Pérez de los Cobos el informe sobre el 8-M, ni se ha interesado por su contenido’. Pero el escrito de Gámez lo deja como mentiroso en pésimo lugar. Y, lo que es peor, lo pone en el punto de mira (a Gámez también) de una muy posible actuación judicial en la que se le pudieran imputar los delitos de ‘revelación de secretos y prevaricación’.

El pobre ministro Marlaska desmiente ‘injerencias’ para defender su más que vulnerable posición, pero a él se le acusa de mentir en el Parlamento y de cesar al coronel Pérez de los Cobos por represalia y por cumplir la ley. Y eso va a Misa y acabará ante la juez.

Asociaciones de jueces y fiscales han pedido la dimisión de Marlaska quien ayer en el Senado volvió a mentir, convencido de que Pedro Sánchez no le dejará caer, y lo mismo que los jueces y fiscales hicieron los partidos de la Oposición, PP, Cs y Vox.

Pero Sánchez, como quien oye llover, pasa de todo porque lo único que le preocupa en este momento es que este miércoles salga adelante su sexta prórroga del ‘estado de alarma’, con los votos favorables de Cs y PNV y con las abstención de ERC. Y todo apunta que así será lo que en La Moncloa se considera un gran éxito por haber juntado en la misma votación a Cs, PNV y ERC.

Es como si el domador del circo de la política, que cree ser Pedro Sánchez, hubiera conseguido meter en la jaula de los leones del Congreso otras fieras, de PNV y ERC, y al lindo gatito de Cs sin que nadie saliera agredido, aunque los de ERC insisten, subiendo la voz, en poner a Sánchez ante un dilema: o Arrimadas o Junqueras, pero no con los dos.

Sánchez mira al tendido del Ruedo Ibérico donde se escucha un griterío y un clamor contra el ministro Marlaska, que está lívido y asustado porque quedó en evidencia y porque sabe que ahora está a merced de un juez al que se le presente una querella y quiera ir a por él.

A Marlaska lo han cazado y dejado en evidencia dos elementos: el enorme error de la Directora de la Guardia Civil de poner por escrito la confesión del ‘crimen’ del coronel; y la filtración de ese documento que era tan secreto como el informe del 8-M que Marlaska quiso birlar a la juez Rodríguez Medel, la que a buen seguro ya habrá pedido copia del escrito de Gámez por lo que pudiera ocurrir.

¿Hay uno o varios topos en la Guardia Civil y en el Ministerio del Interior? Claro que los hay y un malestar generalizado con el injusto cese del coronel que se limitó a cumplir la ley, cuando lo que le pedía la Directora Gámez era exactamente lo contrario: que el coronel incurriera en el delito de ‘revelación de secretos’, a lo que Pérez de los Cobos, justamente, se negó.

Y, después de esto y otras cosas como la de Bildu, se queja el Gobierno de que en España haya ‘confrontación’, naturalmente echando la culpa de todo a la Oposición. Como lo hizo ayer la ministra portavoz María Jesús Montero, desde el púlpito del Consejo de Ministros en una patética actuación ante la lluvia de preguntas que, sobre el escándalo Marlaska, le cayeron encima y que no quiso ni pudo responder.

Y a este Gobierno que protege a Marlaska la líder de Cs, Inés Arrimadas, le ofrece su protección en la sexta prórroga del ‘estado de alarma’ y en la compañía de ERC. Y cuando la negociación de los votos a esas prórrogas no tienen nada que ver con la Sanidad, sino con otras cosas como ayudas al turismo que pide Cs, o con la Mesa de Diálogo soberanista que exige ERC.

‘Ande yo caliente y ríase la gente’ dirá Sánchez para sus adentros en la confianza de que la tormenta de Marlaska, como la de Bildu, pasará. A no ser que los topos del Ministerio de Interior, donde el Ministro ya no podrá conciliar el sueño, vuelvan a actuar. Porque el cadáver político del coronel Pérez de los Cobos, querido y admirado en la Guardia Civil, clama Justicia y a buen seguro que la tendrá, precisamente en algún tribunal.