Iglesias tapa a Marlaska y Casado no ve la operación

En la dirección de Partido Popular anidan la inocencia, la bisoñez y un cierto complejo de culpa cuando desde ‘el Gobierno de la extrema izquierda’ -así deberían llamarlo- de Sánchez e Iglesias acusan a Casado de integrarse en la ‘extrema derecha’ de Abascal.

Y uno y otro partido, PP y Voz, pierden los estribos y embisten como novillos -que es lo que han hecho Cayetana Álvarez de Toledo e Iván Espinosa de los Monteros- ante las burdas provocaciones con las que Pablo Iglesias -tras llamar a la una ‘marquesa’ y al otro ‘golpista’- buscó tapar en el Congreso de los Diputados las responsabilidades penales que se pueden atribuir a los ministros de Interior y Sanidad, Marlaska e Illa, y a la Directora de la Guardia Civil, Gámez, tras el cese del coronel Diego Pérez de los Cobos.

Si como parece, los estrategas del PP están en FAES y los encargados de poner en práctica la estrategia no están a la altura y pierden los papeles con la facilidad con la que los pierde Cayetana; y además los de Vox le quitan al PP la iniciativa en la calle y presentan una querella y la reprobación contra Marlaska, pues en ese caso más valía que José María Aznar abandonara las bambalinas de su teatro de marionetas y apareciera en el escenario.

Porque está claro que la correa de transmisión que une FAES con Génova 13 no funciona, ni de ella se desprende la eficacia que solicita el oráculo de este PP. Un Aznar que años atrás, y tras criticar a Rajoy en una entrevista en Antena 3 TV, dijo que regresaría al primer plano de la política si viera que el PP y España están en peligro. Pues ¿a que espera?

Pero mientras tanto Casado, y el puñado de sus jóvenes colaboradores que ocupan todos los puestos de poder y protagonismo del PP y también de la Oposición, deberían serenarse, analizar bien la situación y no cometer más errores de bulto.

Y si hacen esto Casado quizás llegaría a la conclusión de que el pronóstico de su oráculo, Aznar, de que el hundimiento de la economía y el empleo son imparables en España coincide con el mismo pronóstico de Sánchez.

Pero con una diferencia notable entre ambos, porque Sánchez utilizará la crisis enfilando su posible solución por la puerta de salida de la izquierda social para cuidar a su electorado, y además contará con las importantes ayudas financieras de la UE y el disfrute cuatro años más en el poder, a nada que Cs o ERC le aprueben los Presupuestos.

De lo que deducimos que Casado debe hacer una profunda reflexión (y ahí incluido el análisis del mapa mediático español) y también la recuperación de dirigentes importantes y experimentados del tiempo de Rajoy. Y no jugar a la peligrosa ruleta rusa de FAES del ‘cuanto peor para España mejor para el PP’.

Y menos aún alejándose del centro de la política por donde renace Cs y por donde ahora cabalga a sus anchas y entre pazos de Galicia, camino de las elecciones autonómicas del 12 de julio, Alberto Núñez Feijóo. Y puede que Feijóo si que podría ser para Casado un duro competidor.

A no ser que Casado despierte y, como en el mensaje de Jesús sobre la moneda del Cesar, le devuelva a Aznar lo que es de Aznar. Es decir a los estrategas de la bronca y la guardia pretoriana de FAES que está infiltrada en la dirección del PP; y regrese al centro de la política con mejor equipo, más astucia y moderación.