Sánchez se ríe hasta de su sombra

En su habitual homilía sabatina el Presidente Sánchez ha dicho, sin decir verdad como en él ya es habitual, que su reciente pacto con Arrimadas que tanto ha enfadado a Junqueras no tiene nada que ver con la política sino con la sanidad (sic).

Pero todo el mundo sabe y Sánchez el primero que Junqueras y Casado pretendieron el pasado miércoles infringirle una derrota política durante la votación en el Congreso de la cuarta reforma del estado de alarma. Y que gracias a Arrimadas, convertida en su hada madrina, Sánchez consiguió salir  airoso de la porfía.

Y además logró escenificar los pactos de una nueva mayoría absoluta de 178 diputados, una tercera vía a caballo entre la alianza de su investidura y la posible gran coalición del PSOE con el PP. Tercera vía que Sánchez deja abierta -‘todos los apoyos son bienvenidos’ dijo la ministra Portavoz María Jesús Montero- de cara a sus nuevos Presupuestos de 2020 que ahora son su prioridad.

Los que pretende poner en marcha a gran velocidad en la Comisión para la reconstrucción’ del Congreso de los Diputados, aprovechando la tensión y la carrera entre Cs y ERC, para garantizarse Sánchez media legislatura.

El voto contrario a Sánchez de ERC ha sido un error de Junqueras que le quiso infringir un castigo al Presidente recordándole -ante el aplazamiento ‘sine die’ de la Mesa de Dialogo catalana- que es Presidente gracias a los votos de ERC en la investidura.

Y el retraso de Casado en anunciar su abstención durante la votación de la prórroga del ‘estado de alarma’, para no desactivar su agresivo discurso sobre la gestión de Sánchez, se convirtió en un boomerang que impactó con fuerza en el PP. Un partido descolocado frente a Arrimadas, que teme que se rompa el Gobierno de Madrid donde no acaba de sofocar los incendios que provoca la pirómana Ayuso.

Con la que Sánchez dice no querer polemizar sobre la prohibición a Madrid de pasar a la ‘Fase 1’ de la desescalada, al tiempo que Sánchez le envía a Iglesias con la cachiporra castigar a la presidenta madrileña del PP. La que para el PSOE y su líder madrileño Ángel Gabilondo es una bendición.

Sánchez aprovecha la confusión creada por su pacto con Arrimadas, se ríe hasta de su sombra, de sus aliados de la investidura, de sus adversarios del PP, tiene a Iglesias de los nervios y está encantado de haberse conocido. Y ahora duerme a pierna suelta y como un lirón porque todos quieren pactar con el. Y porque cree tener los Presupuestos de 2020 al alcance de su mano y con ello la mitad de la legislatura prácticamente asegurada en su zurrón.